LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

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LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:35 am

Día uno de febrero

1. Le gustaba divertirse con una pobre que no hubiese comido desde hacía tres días, y su segunda pasión es la de dejar morir de hambre a una mujer en el fondo de un calabozo sin prestarle el menor auxilio; la observa y se masturba mientras la examina, pero no eyacula hasta el día en que ella perece.
2. La mantiene largo tiempo en el calabozo disminuyendo cada día un poco su ración; antes la hace cagar y come los excrementos en un plato.
3. Le gustaba chupar la boca y tragarse la saliva, y en segundo lugar empareda a la mujer en un calabozo con víveres sólo para quince días; a los treinta días, entra y se masturba sobre el cadáver.
4. La hacía orinar y después la hacía morir lentamente, sin dejarla beber y dándole mucha comida.
5. Azotaba y hacía morir a la mujer impidiéndola dormir,
Aquella misma noche Mimí es colgada por los pies después de haber comido mucho, hasta que lo vomita todo sobre Curval, quien se lo traga y se masturba debajo de ella.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:35 am

Día dos de febrero

6. La hacía cagar en su boca y se lo iba comiendo; en segundo lugar, la alimentaba solamente con miga de pan y vino. Al cabo de un mes ella estira la pata.
7. Le gustaba joder el coño; inyecta a la mujer una enfermedad venérea de tan mala índole que ella fallece al poco tiempo.
8. Hacía vomitar en su boca, y después administra por medio de un brebaje una fiebre maligna de la que la mujer muere rápidamente.
9. La hacía cagar y después le daba una lavativa de ingredientes envenenados con agua hirviendo o agua fuerte.
10. Un famoso fustigador coloca a una mujer sobre un pivote en el cual gira sin cesar hasta la muerte.
Por la noche dan una lavativa de agua hirviendo a Rosette cuando el duque acababa de darle por el culo.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:36 am

Día tres

11. Le gustaba dar bofetadas y en segundo lugar le volteaba el cuello hacia atrás de manera que la mujer tuviese la cara del mismo lado que las nalgas.
12. Le gustaba la bestialidad, y además gozaba haciendo desvirgar ante él a una muchacha por un semental que la mataba.
13. Le gusta joder por el culo y luego entierra a la mujer hasta medio cuerpo y así la alimenta hasta que la mitad enterrada se pudre.
14. Le gusta masturbar el clítoris, y hace que uno de sus subordinados masturbe a una mujer en el clítoris hasta la muerte.
15. Un fustigador, perfeccionando su pasión, azota hasta la muerte a la mujer en todas las partes del cuerpo.
Aquella noche el duque quiere que Agustina sea masturbada en el clítoris, que tiene muy sensible, por la Duelos y la Champville, que se relevan y la masturban hasta que se desmaya.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:36 am

Día cuatro

16. Le gustaba apretar el cuello y, en segundo lugar, amarra a la mujer por el cuello. Ante ella hay una abundante comida, pero, para alcanzarla, debe, estrangularse ella misma o bien ha de morir de hambre.
17. El mismo hombre que mató a la hermana de la Duelos, cuyo gusto consiste en manosear las carnes durante largo tiempo, amasa los senos y las nalgas con una fuerza tan enorme que la hace morir con este suplicio.
18. El hombre del cual habló la Martaine el 20 de enero, a quien le gustaba sangrar a las mujeres, las mata con sangrías repetidas.
19. Aquel cuya pasión consistía en hacer correr a una mujer desnuda hasta que cayese, de quien ya se habló, tiene como segunda manía la de encerrar a la mujer dentro de un baño turco ardiendo, donde muere ahogada.
20. Aquel de quien habló la Duclos, al que le gustaba hacerse poner pañales y que la prostituta le diese su mierda en vez de papilla, envuelve a una mujer tan estrechamente en pañales que la hace morir.
Aquella noche, un poco antes de pasar al salón de historia, se encontró a Curval dando por el culo a una de las criadas de la cocina. Paga la multa; la muchacha recibe la orden de presentarse en las orgías donde el duque y el obispo la joden a su vez por el culo, y le dan cada uno doscientos latigazos. Es una saboyana gorda, de veinticinco años, bastante fresca y que tiene un hermoso culo.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:37 am

Día cinco

21. Como primera pasión le gusta la bestialidad y como segunda coser a la prostituta dentro de una piel de asno fresca, con la cabeza afuera, la alimenta y la deja allí dentro hasta que la piel del animal se encoge y la ahoga.
22. Aquel de quien la Martaine habló el 15 de enero, al que le gustaba colgar como juego, cuelga a la prostituta por los pies y la deja así hasta que la sangre la ahoga.
23. El del 27 de noviembre de la Duelos, al que gusta de hacer emborrachar a la puta, hace morir a la mujer llenándola de agua con un embudo.
24. Le gustaba torturar las tetas y lo perfecciona encasquetando las dos tetas de una mujer en dos especies de ollas de hierro; luego coloca a la criatura, con sus dos tetas así acorazadas, sobre dos braseros, y la deja morir en aquellos dolores.
25. Le gustaba ver nadar a una mujer y como segunda pasión la arroja al agua y la retira medio ahogada; la cuelga luego por los pies para hacerle expulsar el agua. En cuanto ha vuelto en sí, la vuelve a arrojar al agua, y así varias veces hasta que revienta.
Aquel día, a la misma hora que la víspera, encuentran al duque enculando a otra criada; paga la multa, la criada es mandada a ¡as orgías donde todo el mundo goza de ella, Durcet por la boca, el resto por el culo y hasta por el coño, pues es virgen y es condenada a doscientos latigazos de cada uno. Es una muchacha de dieciocho años, alta y bien hecha, algo pelirroja y con un trasero muy hermoso.
Aquella misma noche Curval dice que es esencial volver a sangrar a Constanza, por su preñez; el duque la jode por el culo y Curval la sangra, mientras Agustina lo masturba sobre las nalgas de Zelmira y alguien lo jode. Clava la lanceta al eyacular, y no yerra.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:37 am

Día seis

26. Su primera pasión consistía en arrojar a una mujer, de un puntapié en el culo, sobre un brasero, del que no obstante ella salía muy pronto para no sufrir más que un poco. Perfecciona la operación obligando a la prostituta a estar de pie ante dos fuegos, uno de los cuales la asa por delante y el otro por detrás; la deja así hasta que sus grasas se derriten.
La Desgrangés advierte que va a hablar de asesinatos que ofrecen una muerte rápida y casi no hacen sufrir.
27. Le gustaba impedir la respiración con sus manos, fuese apretando el cuello, fuese manteniendo largo rato su mano sobre la boca, y lo perfecciona ahogando entre cuatro colchones.
28. Aquel de quien habló la Martaine y que daba a escoger entre tres clases de muerte (véase el 14 de enero), se levanta la tapa de los sesos con un tiro de pistola, sin permitir elección; encula y al eyacular dispara.
29. Aquel de quien habló la Champville el 22 de diciembre que hacía saltar a la prostituta dentro de una manta con un gato, la precipita desde lo alto de una torre sobre guijarros y eyacula al oír su caída.
30. Aquel al que le gustaba apretar el cuello mientras daba por el culo, de quien habló la Martaine el 6 de enero, encula a la prostituta con un cordón de seda negra en torno al cuello y eyacula al estrangularla; la Desgrangés ha de decir que esta voluptuosidad es una de las más refinadas que un libertino puede procurarse.
Aquel día se celebra la fiesta de la décimo cuarta semana y Curval, como mujer, se casa con Brise-Cul, como marido, y en calidad de hombre con Adonis, como mujer; este niño no es desvirgado hasta aquel día, ante todo el mundo, mientras Brise-Cul jode a Curval.
En la cena se emborrachan. Se azota a Zelmira y Agustina en los lomos, las nalgas, los muslos, el vientre, el monte y los muslos por delante, luego Curval hace que Adonis joda a su nueva esposa Zelmira y les da por el culo alternativamente a los dos.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:38 am

Día siete

31. Primitivamente le gustaba joder a una mujer en sopor y perfecciona el procedimiento haciéndola morir con una fuerte dosis de opio; la encoña durante el sueño de la muerte.
32. El mismo hombre de quien se acaba de hablar y que arroja a la mujer al agua varias veces, tiene además como pasión ahogar a una mujer con una piedra al cuello.
33. Le gustaba abofetear, y como segunda pasión, le derrama plomo fundido en el oído mientras duerme.
34. Le gustaba dar latigazos a la cara; la Champville habló de él el 30 de diciembre.
(Comprobar).
Mata inmediatamente a la prostituta con un fuerte martillazo en la sien.
35.. Le gustaba ver consumirse una vela hasta el final en el ano de una mujer; la ata al extremo de un cable conductor y hace que un rayo, la destroce.
36. Un fustigador. La coloca, en posición agachada, a la boca de un cañón; la bala se la lleva por el culo.
Aquel día se le encontró al obispo jodiendo por detrás a la tercera criada. Paga la multa, la muchacha es mandada a las orgías, el duque y Curval la enculan y enconan, pues es virgen, luego le dan ochocientos latigazos: doscientos cada uno. Es una suiza de diecinueve años muy blanca, bastante gorda, y con un trasero muy bello. Las cocineras se quejan y dicen que el servicio no podrá seguir si se atormenta a las criadas, y las dejan hasta el mes de marzo.
Aquella misma noche se corta un dedo a Rosette y se cauteriza con fuego. Durante la operación está entre Curval y el duque; uno la jode por delante, el otro por atrás. La misma noche Adonis es poseído por detrás, de manera que el duque aquella noche ha jodido a una criada y a Rosette por el coño, a la misma criada por el culo, a Rosette también por el culo han cambiado, y luego a Adonis. Está rendido.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:38 am

Día ocho

37. Le gustaba azotar todo el cuerpo con un vergajo y es el mismo de quien habló la Martaine, que golpeando hirió ligeramente tres extremidades y rompió sólo una. Le gusta moler completamente a palos a la mujer, pero la ahoga sobre la cruz.
38. Aquel de quien habló la Martaine, que finje cortar el cuello de la prostituta, a la que se retira por medio de una cuerda, lo corta efectivamente al eyacular. Se masturba.
39. El del 30 de enero de la Martaine, que le gustaba inferir heridas, las mete en mazmorras.
40. Le gustaba azotar en el vientre a mujeres preñadas, lo perfecciona dejando caer sobre el vientre de la mujer un peso enorme, que de inmediato la aplasta con su fruto.
41. Le gustaba ver el cuello desnudo de una mujer, apretarlo, atormentarlo un poco; clava un alfiler en cierto punto de la nuca, lo cual la mata instantáneamente.
42. Le gustaba quemar ligeramente con una vela diversas partes del cuerpo. Lo perfecciona echando a la mujer dentro de un horno ardiente, con fuego tan violento que es consumida inmediatamente.
Durcet, que tiene una fuete erección y ha ido dos veces durante los relatos a azotar a Adelaida en el pilar, propone colocarla atravesada en el fuego, y cuando ella ha tenido tiempo suficiente para estremecerse ante la proposición que por poco es aceptada, como transacción le queman los pezones, uno Durcet su marido y el otro Curval su padre. Ambos eyaculan con esta operación.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:39 am

Día nueve

43. Le gustaba clavar alfileres; como segunda pasión, eyacula al dar tres puñaladas al corazón.
44. Le gustaba quemar fuegos artificiales dentro del coño; amarra a una joven delgada y bien formada, como baqueta, a un gran cohete volador, es disparada y vuelve a caer con el cohete.
45. El mismo llena de pólvora todas las aberturas de una mujer, pega fuego y todos los miembros son disparados y se separan a la vez.
46. Le gustaba hacer tomar por sorpresa un emético a la mujer; le hace respirar unos polvos, en el tabaco o en un ramo de flores, y cae muerta inmediatamente.
47. Le gustaba azotar los senos y el cuello; lo perfecciona derribándola con un vigoroso golpe de una barra en la garganta.
48. El mismo de quien habló la Duelos el 27 de noviembre y la Martaine el 14 de enero:
(Comprobar).
Ella acaba de cagar ante el libertino, él la regaña, la persigue a latigazos hacia una galería. Se abre una puerta que da a una escalera, ella cree encontrar allí su salvación, se precipita, pero falta un escalón y cae en una bañera de agua hirviendo que la cubre inmediatamente y donde muere escaldada, ahogada y sofocada. Sus gustos consisten en hacer cagar y en azotar a la mujer mientras lo hace.
Aquella noche, al terminar ese relato, Curval ha hecho cagar a Zelmira por la mañana, el duque le pide mierda, esta noche. Ella no puede, es condenada inmediatamente a ser pinchada en el trasero con un aguja de oro hasta que la piel esté toda inundada de sangre, y como es el duque el perjudicado, él es quien opera.
Curval pide mierda a Céfiro: éste dice que el duque lo ha hecho cagar por la mañana. El duque lo niega, se llama a la Duelos como testigo, quien lo niega, aunque sea verdad. Por consiguiente, Curval tiene el derecho de castigar a Céfiro aunque sea amante del duque, como éste acaba de castigar a Zelmira aunque sea mujer de Curval. Céfiro es azotado hasta sangrar por Curval y recibe seis capirotazos en la nariz, que le sangra, lo cual hace reír mucho al duque.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:40 am

Día diez de febrero

La Desgrangés dice que va a hablar de asesinatos a traición en los que la manera es lo principal y el efecto, es decir, la muerte, sólo es accesorio. Por consiguiente, dice que primero tratará de los venenos.
49. Un hombre cuyo gusto era el de joder por detrás y nunca de otra manera envenena a todas sus mujeres; ya contaba veintidós. No las poseía nada más que por el culo y nunca las había desvirgado.
50. Un malvado invita a sus amigos a un festín y, cada vez que les ofrece una comida, envenena a la mitad de ellos.
51. El del 26 de noviembre de la Duclos y del 10 de enero de la Martaine, que es un malvado, finge auxiliar a los pobres, les da víveres, pero están envenenados.
52. Un individuo emplea una droga que, sembrada por el suelo, hace caer muertos a los que la pisan, y se sirve de ella muy a menudo.
53. Un malvado emplea otro polvo que da la muerte en medio de inconcebibles tormentos; los envenenados duran quince días y ningún médico puede remediar nada. Su mayor placer consiste en ir a verlos cuando se hallan en tal estado.
54. Un malvado con los hombres y con las mujeres emplea otro polvo cuyo efecto es el de dejar sin sentido y como muerto. Creen muerto al sujeto, lo entierran, y muere desesperado dentro de su ataúd cuando, apenas enterrado, recobra el conocimiento. El malvado procura encontrarse sobre el lugar de la tumba para ver si oye algunos gritos; si los oye, se desmaya de placer. Ha hecho morir de este modo a una parte de su familia.
Aquella noche hacen tomar a Julia, engañosamente, un polvo que le produce horribles retortijones; le dicen que está envenenada, lo cree, se desespera. Durante el espectáculo de sus convulsiones, el duque se ha hecho masturbar ante ella por Agustina. Esta tiene la desdicha de cubrir el glande con el prepucio, una de las cosas que más desagradan al duque; iba a eyacular, eso se lo impide. Dice que quiere cortar un dedo a esta bribona y se lo corta de la mano que ha cometido el error, mientras su hija Julia, que se cree envenenada, lo hace eyacular. Julia queda restablecida la misma noche.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:40 am

Día once

55. Un malvado iba a menudo a visitar a conocidos o amigos y nunca dejaba de envenenar a lo que aquel amigo tenía de más querido en criaturas humanas. Se servía de un polvo que mataba a los dos días entre horribles dolores.
56. Un hombre cuyo gusto consistía en maltratar el pecho, perfeccionaba su afición envenenando a los niños en el mismo pecho de las nodrizas.
57. Le gustaba hacerse devolver en la boca lavativas de leche, y en segundo lugar las administraba envenenadas, las cuales daban la muerte con horribles cólicos de las entrañas.
58. Un malvado de quien tendrá ocasión de volver a hablar el día 13 y el 26 le gustaba pegar fuego a las casas de los pobres, y lo hacía siempre de manera que se quemara mucha gente, principalmente niños.
59. A otro malvado le gustaba matar a mujeres parturientas; iba a verlas llevando con él unos polvos cuyo olor les produce espasmos y convulsiones cuya consecuencia es la muerte.
60. Aquel de quien habló la Duelos en su vigésimo octava velada, quiere ver dar a luz a una mujer; mata al niño al salir del vientre de su madre y ante los ojos de ésta, y esto mientras fingía que lo acariciaba.
Aquella noche, Alina es primero azotada hasta sangrar con cien latigazos de cada amigo, luego le piden mierda; se la ha dado por la mañana a Curval, quien lo niega. Por consiguiente, la queman en los dos senos, en cada palma de las manos, le hacen gotear cera sobre los muslos y el vientre, le llenan de ella el hueco del ombligo, le queman con alcohol el vello del monte. El duque busca querella a Zelmira y Curval le corta dos dedos, uno de cada mano. Agustina es azotada en el monte y en el culo.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:41 am

Día doce

Los amigos se reúnen por la mañana y deciden que las cuatro viejas les resultas inútiles y pueden ser fácilmente sustituidas en sus funciones por las cuatro narradoras, por lo tanto, deben divertirse con ellas y martirizarlas una tras otra, empezando aquella misma noche. Se propone a las narradoras que ocupen el sitio de las viejas; aceptan, con la condición de que no serán sacrificadas; se lo prometen.
61. Los tres amigos, D’Aucourt, el abad y Després, de quienes, habló la Duelos el 12 de noviembre, se divierten otra vez juntos con esta pasión: quieren a una mujer embarazada de ocho a nueve meses, le abren el vientre, le arrancan el niño, lo queman ante los ojos de la madre, ponen en su lugar, dentro del vientre, un paquete de azufre combinado con mercurio, lo encienden, luego cosen el vientre y dejan morir a la mujer así, ante ellos, entre dolores inauditos, mientras se hacen masturbar por aquella prostituta que tienen con ellos.
(Comprobar el nombre).
62. Le gustaba desvirgar, y lo perfecciona haciendo una gran cantidad de hijos a diversas mujeres, luego, cuando los niños tienen cinco o seis años, los desvirga, sean varones o hembras, y los arroja dentro de un horno ardiendo en cuanto los ha jodido, en el momento mismo de su eyaculación.
63. El mismo hombre de quien habló la Duelos el 27 de noviembre, la Martaine el 15 de enero y ella misma el 5 de febrero, cuyo gusto consistía en ahorcar en broma, ver ahorcar, etc..., este mismo, digo, esconde efectos suyos en los cofres de sus criados y dice que lo han robado. Procura hacerlos ahorcar y si lo consigue va a gozar del espectáculo, de lo contrario los encierra en una habitación y los mata estrangulándolos. Eyacula durante la operación.
64. Un gran aficionado a la mierda, aquel de quien habló la Duelos el 14 de noviembre, tiene en su casa un asiento de retrete preparado; insta a usarlo a la persona a la que quiere hacer morir y, en cuanto está sentada en él, el asiento se hunde y precipita a la persona en una fosa de mierda muy profunda, donde la deja perecer.
65. Un hombre de quien habló la Martaine y que se divertía viendo caer a una prostituta de lo alto de una escalera perfecciona así su pasión:
(Pero comprobar quién es).
Hace colocar a la mujer sobre un caballete frente a un pantano profundo más allá del cual hay un muro que le ofrece un refugio tanto más seguro cuanto que hay una escalera aplicada contra ese muro. Pero hay que echarse al pantano, y ella tiene prisa por hacerlo porque detrás del caballete sobre el cual se halla hay un fuego lento que la alcanza poco a poco. Si el fuego llega a ella, será consumida, y si se echa al agua para evitar el fuego, como no sabe nadar, se ahogará. Alcanzada por el fuego, toma, sin embargo, el partido de echarse al agua e ir hacia la escalera que ve contra el muro. A menudo se ahoga, y entonces todo ha terminado. Si tiene bastante suerte para llegar a la escalera, trepa por ella, pero un escalón preparado, hacia lo más alto, se rompe bajo sus pies cuando llega a él y la precipita dentro de un agujero cubierto de tierra que ella no había visto y que, al ceder bajo su peso, la deja caer sobre un brasero ardiendo donde perece. El libertino, muy cerca del espectáculo, se masturba mientras lo contempla.
66. El mismo de quien habló la Duelos el 29 de noviembre, el mismo que desvirga a la Martaine por detrás a los cinco años, y el mismo también de quien anuncia que volverá a hablar con referencia a la pasión que terminará sus relatos (la del infierno), ese mismo, digo, da por el culo a la muchacha de dieciséis a dieciocho años más bonita que le pueden encontrar. Un poco antes de su eyaculación suelta un resorte que hace caer sobre el cuello desnudo de la muchacha una máquina de acero dentada que sierra poco a poco y minuciosamente el cuello de la muchacha mientras él logra su eyaculación, que es siempre muy prolongada.
Aquella noche se descubre la intriga de uno de los jodedores subalternos y Agustina; él no la había jodido todavía, pero para lograrlo le proponía una evasión y se la presentaba como muy fácil. Agustina confiesa que estaba a punto de concederle lo que le pedía para salvarse de un lugar donde cree que su vida está en peligro.
La Fanchón es quien lo descubre todo y da cuenta de ello. Los cuatro amigos se abalanzan de improviso sobre el jodedor, lo amarran, lo agarrotan y lo bajan a la bodega, donde el duque lo jode por la fuerza sin pomada, mientras Curval le corta el cuello y los otros dos lo queman con un hierro candente por todas partes.
Esta escena ha ocurrido, después de comer, en lugar del café; pasan al salón de historia como de ordinario y durante la cena se preguntan entre ellos si por el descubrimiento de la conjuración no se concederá gracia a la Fanchón, la cual, como consecuencia de la decisión de la mañana, debía ser vejada aquella misma noche. El obispo se opone a que se la perdone y dice que sería indigno de ellos ceder al sentimiento de gratitud y que estará siempre del lado de las cosas que pueden proporcionar más voluptuosidad a los amigos, así como contrario a aquellas que pueden privarlos de un placer. Por lo tanto, después de haber castigado a Agustina por haberse prestado a la conjuración, primero haciéndola asistir a la ejecución de su amante y luego jodiéndola por el culo y haciéndole creer que van a degollarla también, y definitivamente arrancándole dos dientes, operación que realiza el duque mientras Curval da por el culo a la hermosa muchacha, azotándola por fin, después de todo eso, digo, se hace comparecer a la Fanchón, se la hace defecar, cada amigo le propina cien latigazos, y el duque le corta la teta izquierda completamente. Ella protesta mucho de la injusticia del procedimiento.
—¡Si fuese justo —dice el duque—, no nos levantaría la verga!
Después la curan para que pueda servir para otros suplicios.
Se dan cuenta de que había un pequeño principio de motín general entre los jodedores, a los que aquel acontecimiento del sacrificio de uno de ellos calma por completo. Las otras tres viejas, así como la Fanchón, son destituidas de todo empleo y reemplazadas por las narradoras y Julia. Se estremecen, pero ¿qué medio hay para evitar su suerte?
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:42 am

Día trece

67. Un hombre a quien le gustaba mucho el culo, atrae a una muchacha a quien dice querer hacia un lugar sobre el agua; la barca está preparada, se parte y la muchacha se ahoga. A veces el mismo hombre obra de modo diferente: tiene preparado un balcón en una estancia muy alta, la muchacha se apoya en él cede el balcón y ella se mata.
68. Un hombre a quien le gustaba azotar y después dar por el culo, perfecciona su acción atrayendo a una mujer a una habitación preparada; se hunde una trampa, ella cae en una bodega donde está el libertino, el cual le clava un puñal en las tetas, en el coño y en el ano en el instante de su caída. Luego la arroja, muerta o viva, a otra bodega cuya entrada cierra con una piedra, y la mujer cae sobre un montón de cadáveres de otras que la han precedido, donde expira rabiosa si no está ya muerta. Y él tiene buen cuidado de no apuñalar más que ligeramente a fin de no matarla y que no muera hasta el último subterráneo. Antes siempre encula, azota y eyacula. Procede al asesinato, siempre, a sangre fría.
69. Un individuo hace montar a la prostituta sobre un caballo indómito que la arrastra y la mata en los precipicios.
70. Aquel de quien habló la Martaine el 18 de enero, cuya primera pasión consiste en quemar con montones de pólvora, perfecciona la cosa haciendo acostarse a la mujer en una cama preparada. En cuanto está acostada, la cama cae en un brasero ardiente del que no puede salir; él está allí y cuando ella intenta salir la rechaza por medio de fuertes golpes en el vientre con un asador.
71. Aquel de quien habló el día 11, al que le gustaba incendiar las casas de los pobres, trata de atraer a su casa a un hombre o una mujer con el pretexto de darles limosna; hombre o mujer, los da por el culo, luego les rompe los lomos y, así dislocados, los deja morir de hambre en un calabozo.
72. Aquel al que le gustaba echar a una mujer por la ventana sobre un estercolero, de quien habló la Martaine, ejecuta lo que vamos a ver, como segunda pasión: deja acostarse a la prostituta en una habitación que ella conoce y de la que sabe que tiene la ventana muy baja; se le administra opio y en cuanto está bien dormida se la transporta a una habitación igual a la suya pero cuya ventana es muy alta y da sobre agudas piedras, luego se entra precipitadamente en la habitación provocándole gran terror. Le dicen que van a matarla. Ella, que sabe que la ventana es baja, la abre y se arroja precipitadamente, pero cae sobre las agudas piedras desde más de treinta pies de altura y se mata sin ser tocada.
Aquella noche el obispo, en calidad de mujer, se casa con Antínoo, que hace de marido, y luego como hombre con Celadón en calidad de mujer, y este niño es jodido por detrás por primera vez aquel día.
Esta ceremonia celebra la fiesta de la decimoquinta semana; el prelado quiere que para terminar de festejarla sea fuertemente vejada Alina, contra quien estalla sordamente su rabia libertina; la cuelgan y la descuelgan rápidamente, y todos eyaculan al verla colgada. Una sangría que le hace Durcet la repone y al día siguiente no se nota nada, pero ha crecido una pulgada; cuenta lo que experimentó durante el suplicio. El obispo, para quien todo es fiesta aquel día, corta de raíz una teta a la vieja Luisona; entonces las otras dos comprenden bien cuál será su suerte.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:42 am

Día catorce

73. Un hombre cuyo gusto simple consistía en azotar a una prostituta, lo perfecciona por el medio de arrancar todos los días del cuerpo de la mujer un pedazo de carne del tamaño de un guisante, pero no se la cura y perece así poco a poco.
La Desgrangés advierte que va a hablar de matanzas muy dolorosas, lo principal de las cuales será la extremada crueldad; entonces se le recomienda más que nunca que describa los detalles.
74. Aquel al que le gustaba sangrar saca todos los días media onza de sangre hasta la muerte; éste es muy aplaudido.
75. Aquel al que le gustaba clavar alfileres en el culo asesta todos los días una ligera puñalada. Se detiene la sangre, pero no se cura la herida, y la mujer muere así lentamente. Un fustigador (75) sierra todas las extremidades lentamente y una tras otra.
76. El marqués de Mesanges, de quien habló la Duelos con referencia a la hija del zapatero Petitgnon, que se la compró a la Duelos, cuya primera pasión consistía en hacerse azotar durante cuatro horas sin eyacular, tiene la segunda que es la de poner a una niña en las manos de un coloso que la suspende por la cabeza sobre un gran brasero que la quema a fuego lento; las niñas han de ser vírgenes.
77. Su primera pasión es la de quemar poco a poco las carnes del pecho y de las nalgas con una cerilla, y la segunda la de pegar en todo el cuerpo de la mujer mechas azufradas que enciende una tras otra, y la contempla morir de este modo.
—No hay muerte más dolorosa, dice el duque, que confiesa haberse entregado a e.;a infamia y haber eyaculado profusamente con ella. Se dice que la— mujer vive seis u ocho horas.
Por la noche es entregado el culo de Celadón; el duque y Curval se divierten con él. Curval quiere que se sangre a Constanza por su preñez y lo hace él mismo, corta una teta a Thérése, mientras encula a Zelmira y el duque lo hace a Thérése mientras la operan.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:43 am

Día quince

78. Le gustaba chupar la boca y tragarse la saliva, y lo perfecciona haciendo tragar diariamente, durante nueve días, una pequeña dosis de plomo derretido administrado con un embudo; la mujer muere al noveno día.
79. Le gustaba retorcer un dedo, y como segunda pasión rompe todas las extremidades, arranca la lengua, saca los ojos y deja vivir así, pero disminuyendo todos los días el alimento.
80. Un sacrílego, el segundo de quien habló la Martaine el 3 de enero, amarra a un hermoso joven, con cuerdas, a una cruz muy alta y lo deja allí para que se lo comandos cuervos.
81. Uno que olía los sobacos y los jodía, de quien habló la Duelos, cuelga a una mujer por los sobacos, toda amarrada, y diariamente va a pincharla en alguna parte del cuerpo para que la sangre atraiga a las moscas; la deja morir así poco a poco.
82. Un hombre apasionado por el culo rectifica de esta manera: entierra a la muchacha en un subterráneo donde tiene manutención para tres días; antes la hiere para hacer su muerte más dolorosa. Las quiere vírgenes, y durante ocho días les besa el culo, antes de entregarlas a tal suplicio.
83. Le gustaba joder bocas y culos muy jóvenes; lo perfecciona arrancando el corazón de una muchacha viva, lo agujerea, jode ese agujero aún caliente, devuelve el corazón a su lugar con su semen dentro, se cose la herida y se deja a la muchacha terminar su destino sin auxilio. Lo cual no dura mucho, en este caso.
Aquella noche Curval, siempre animado contra la bella Constanza, dice que se puede muy bien dar a luz con un miembro roto y, por consiguiente, se rompe el brazo derecho de esa infortunada. Durcet la misma noche corta una teta a María, a quien se ha azotado, y antes la hace cagar.
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Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:43 am

Día dieciséis

84. Un fustigador perfecciona su método: disloca poco a poco los huesos, extrae el tuétano y en su lugar vierte plomo derretido.
Aquí el duque exclama que no quiere joder por el culo nunca más en su vida si no es ése el suplicio que se le destina a Agustina; esta pobre muchacha, a la que él estaba jodiendo por el trasero, lanza gritos y derrama un torrente de lágrimas. Y como con esta escena frustra su eyaculación, le da, mientras se masturba y eyacula solo, una docena de bofetadas cuyo eco retumba por la sala.
85. Un individuo trincha, sobre una máquina preparada, ala mujer en pedacitos; es un suplicio chino.
86. Le gustaban las virginidades, y su segunda pasión es la de empalar a una virgen por el coño con una estaca puntiaguda; está allí como a caballo, le hunden la estaca, le cuelgan una bala de cañón de cada pie, y la dejan morir así lentamente.
87. Un fustigador desuella a la mujer tres veces; unta la piel con una substancia cáustica devoradora que la hace morir entre dolores terribles.
88. Un hombre cuya primera pasión era cortar un dedo, tiene como segunda la de asir un pedazo de carne con unas tenazas candentes; corta con tijeras aquel pedazo de carne, luego quema la herida. Pasa cuatro o cinco días descarnando así el cuerpo, y la mujer muere dolorosamente con aquella cruel operación.
Aquella noche son castigados Sofía y Celadón, que han sido descubiertos divirtiéndose juntos; ambos son azotados en todo el cuerpo por el obispo, a quien pertenecen. 3e cortan dos dedos a Sofía y otros tantos a Celadón, quien se cura en seguida. No dejan por esto de servir, después, a los placeres del obispo.
Vuelven a poner a la Fanchón en escena, y después de haberla azotado con un vergajo, la queman en la planta de los pies, en cada muslo por delante y por detrás, en la frente, en cada mano, y le arrancan los dientes que le quedan. Mientras la operan, el duque tiene casi siempre el miembro dentro de su culo.
Dígase que se ha prescrito por ley no estropear las nalgas hasta el mismo día del último suplicio.
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Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:44 am

Día diecisiete

89. El del 30 de enero de la Martaine y del que la misma Desgrangés habló el 15 de febrero, corta las tetas y las nalgas de una muchacha, se las come, y coloca sobre las llagas unos emplastos que queman las carnes con tal violencia que la hacen morir. La obliga a comer también de su propia carne, que le acaba de cortar y que ha asado.
90. Un malvado hace hervir a una niña en el interior de una marmita.
91. Otro malvado: la hace asar viva ensartada en el asador, después de haberla poseído por detrás.
92. Un hombre cuya primera pasión era la de hacer joder ante él, por el culo, a muchachas y muchachos por pitos muy grandes, empala por el ano y deja morir así mientras observa las contorsiones de la mujer.
93. Un malvado: amarra a una mujer a una rueda y, sin haberle hecho antes ningún daño, la deja morir así naturalmente.
Aquella noche el obispo, muy encendido, quiere que Alina sea atormentada, pues su rabia contra ella ha llegado al último periodo. La muchacha aparece desnuda, él la hace cagar y la encula, luego, sin eyacular, sale enfurecido de aquel hermoso culo y le da una lavativa de agua hirviendo, la cual la obligan a devolver sobre las narices de Teresa. Luego cortan a Alina todos los dedos de las manos y de los pies que le quedan, le rompen los dos brazos, después de quemárselos con un hierro candente. Entonces la azotan y la abofetean, luego el obispo, muy encendido, le corta una teta y eyacula.
Pasan a Teresa, le queman el interior del coño, las ventanas de la nariz, la lengua, los pies y las manos, y le dan seiscientos azotes con un vergajo. Le arrancan los dientes que le quedan y le queman la garganta por dentro de la boca. Agustina, testigo de aquello, se echa a llorar; el duque la azota en el vientre y en el coño hasta hacerle brotar la sangre.
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Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:44 am

Día dieciocho

94. Tenía como primera pasión hacer incisiones en las carnes, y como segunda hace descuartizar los jóvenes miembros.
95. Un fustigador suspende a la mujer de una máquina que la mete en un gran fuego y la retira inmediatamente, y eso dura hasta que está toda quemada.
96. Le gustaba apagarle velas sobre las carnes; la envuelve en azufre y la emplea como antorcha, cuidando de que el humo no la ahogue.
97. Un malvado: arranca las entrañas de un joven y de una muchacha, mete las entrañas de él en el cuerpo de ella y las de la muchacha en el cuerpo del joven, luego cose las heridas, los amarra espalda contra espalda a un pilar que los sostiene colocado entre ambos, y los contempla mientras mueren así.
98. Un hombre al que le gustaba quemar ligeramente, rectifica haciendo asar sobre una parrilla, dándole vueltas y más vueltas.
Aquella noche es expuesta Mimí al furor de los libertinos; primero es azotada por los cuatro, luego cada uno le arranca un diente, le cortan cuatro dedos (uno cada uno), le queman los muslos por delante y por atrás en cuatro lugares, el duque le machaca una teta hasta dejarla toda magullada mientras penetra en el trasero de Gitón.
Después aparece Luisona, la hacen cagar, le dan, ochocientos azotes de vergajo, le arrancan todos los dientes, la queman en la lengua, en el ano, en el coño, en la teta que le queda y en seis lugares de los muslos.
Cuando todo el inundo está acostado, el obispo va a buscar a su hermano, se llevan a la Desgrangés y la Duelos, los cuatro bajan a Alina al subterráneo, el obispo la posee por el culo, el duque también, le anuncian su muerte y se la aplican por medio de excesivos tormentos que duran hasta el amanecer. Al subir elogian a las dos narradoras y aconsejan a los otros dos que las empleen siempre en los suplicios.
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Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:45 am

Día diecinueve

99. Un malvado: coloca a la mujer sobre una estaca con punta de diamante clavada en la rabadilla, sus cuatro extremidades sujetas al aire sólo por cordeles; los efectos de este dolor hacen reír y el suplicio es horrible.
100. Un hombre que gustaba de cortar un poco de carne del trasero perfecciona el método haciendo serrar a la mujer poco a poco entre dos tablas.
101. Un libertino en uno y otro sexo, hace venir al hermano y a la hermana; dice al hermano que va a hacerlo morir en un horrendo suplicio cuyos preparativos le muestra, pero que, no obstante, le perdonará la vida si quiere antes joder a su hermana y luego estrangularla ante él. El joven acepta y, mientras jode a su hermana, el libertino da por el culo alternativamente al muchacho y a la muchacha. Luego el hermano, por miedo ante la muerte que le presentan, estrangula a su hermana, y en el momento en que la ejecuta se abre una trampa preparada y los dos, ante los ojos del malvado, caen en un brasero ardiente.
102. Un individuo exige que un padre joda a su hija ante él. Luego él jode por el trasero a la hija sostenida por el padre, a continuación dice al padre que su hija ha de perecer irremisiblemente, pero que puede elegir entre matarla él mismo estrangulándola, lo cual no la hará sufrir nada, o bien, si no quiere matar a su hija, la matará él, pero que lo hará ante los ojos del padre y con espantosos suplicios. El padre prefiere matar a su hija con un cordón apretado en torno al cuello que verla sufrir horribles tormentos, pero cuando se dispone a hacerlo lo amarran, lo agarrotan y desuellan a su hija ante él, después la revuelcan sobre espinas de hierro ardientes, la echan en un brasero y el padre es estrangulado para enseñarle, dice el libertino, a querer estrangular él mismo a su hija. Después lo echan en el mismo brasero.
103. Un gran aficionado a los culos y al látigo reúne a madre e hija. Dice a la hija que matará a su madre si ella no consiente en que le corten ambas manos: la pequeña consiente, se las cortan. Entonces separa a esos dos seres, ata a la hija por el cuello con una cuerda, los pies sobre un taburete, en el taburete hay atada otra cuerda cuyo extremo llega a la habitación donde está la madre. Dicen a la madre que tire de aquella cuerda; ella tira sin saber lo que hace, la llevan inmediatamente a contemplar su obra y en el momento de su desesperación le cortan la cabeza de un sablazo, desde atrás.
Aquella misma noche Durcet, celoso del placer que la noche anterior han tenido los (los hermanos, quiere que sea vejada Adelaida, a quien, asegura, pronto le tocará el turno. En consecuencia, Curval su padre y Darcet su marido le pellizcan los muslos con tenazas ardientes, mientras el duque le da por el culo sin pomada. Le atraviesan la punta de la lengua, le cortan los dos lóbulos de las orejas, le arrancan cuatro dientes, luego la azotan con todas las fuerzas. Aquella misma noche el obispo sangra a Sofía delante de Adelaida, su querida amiga, hasta que se desmaya; le mete el miembro en el culo durante la sangría y lo deja allí todo el tiempo.
Se cortan dos dedos a Narciso mientras Curval lo jode, luego se hace aparecer a María, le meten un hierro candente en el culo y en el coño, la queman con un hierro en seis lugares de los muslos, en el clítoris, en la lengua, en la teta que le queda y le arrancan los dientes restantes.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:46 am

Día veinte de febrero

104. El del 5 de diciembre de la Champville, cuyo gusto consistía en hacer prostituir al hijo por la madre para joderlo por atrás, rectifica reuniendo a madre e hijo. Dice a la madre que va a matarla, pero que la perdonará si ella mata a su hijo. Si no lo mata, estrangulan al niño ante ella, y si lo mata la atan sobre el cuerpo de su hijo y la dejan así morir lentamente sobre el cadáver.
105. Un gran incestuoso reúne a las dos hermanas después de haberlas enculado; las amarra sobre una máquina, cada una con un puñal en la mano: la máquina funciona, las muchachas se encuentran y se matan mutuamente.
106. Otro incestuoso quiere una madre y cuatro hijos. Los encierra en un lugar donde pueda observarlos; no les da ningún alimento a fin de ver los efectos del hambre en aquella mujer y a cuál de sus hijos se comerá primero.
107. El del 29 de diciembre de la Champville, al que le gusta azotar a mujeres preñadas, quiere a madre e hija embarazadas ambas; amarra a cada una sobre una plancha de hierro, una encima de otra, se dispara un resorte, las dos planchas se juntan estrechamente con tal violencia que las dos mujeres con sus frutos quedan reducidas a polvo.
108. Un hombre muy malvado se divierte de la manera siguiente: reúne a dos amantes:
—Hay un solo ser en el mundo —dice al amante— que se opone a tu felicidad; voy a ponerlo entre tus manos.
Lo conduce a un habitación oscura en donde una persona duerme en una cama. Vivamente excitado, el joven va a atravesar a aquella persona. En cuanto lo ha hecho, se le hace ver que es su amante a quien ha matado; desesperado, se mata él mismo. Si no lo hace, el malvado lo mata a tiros de fusil, sin atreverse a entrar en la habitación donde está aquel joven furioso y armado. Antes ha jodido al joven y a la muchacha, con la esperanza que les da de servirlos y reunirlos, y después de haber gozado de ellos les hace la jugada.
Aquella noche, para celebrar la décimosexta semana, Durcet como mujer se casa con Bande-au-Ciel como hombre, y en calidad de hombre con Jacinto en calidad de mujer; mas para las bodas quiere atormentar a Fanny, su esposa femenina. En consecuencia, la queman en los brazos y en los muslos en seis lugares, le arrancan dos dientes, la azotan, obligan a Jacinto, que la ama y que es su marido según las disposiciones voluptuosas de las que se ha hablado antes, lo obligan, digo, a cagarse en la boca de Fanny y a ésta a comerse los excrementos.
El duque saca un diente a Agustina e inmediatamente la jode por la boca. La Fanchón reaparece, la sangran y, mientras mana la sangre de su brazo, se lo rompen; luego le arrancan las uñas de los pies y le cortan los dedos de las dos manos.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:47 am

Día veintiuno

109. Anuncia que los que seguirán son malvados que sólo quieren homicidios masculinos. Mete el cañón del fusil, cargado con perdigones grandes, en el culo del muchacho al que acaba de joder y dispara mientras eyacula.
110. Obliga al joven a ver mutilar a su amante ante sus ojos y le hace comer la carne de ella, principalmente las nalgas, las tetas y el corazón. Tiene que comer ese manjar o bien morirse de hambre. En cuanto ha comido, si se decide a ello, le infiere varias heridas en el cuerpo y lo deja morir así, desangrándose, y si no come, muere de hambre.
111. Le arranca los testículos y se los hace comer sin decírselo, después sustituye esos órganos por bolas de mercurio y azufre, las cuales le causan dolores tan violentos que muere. Durante esos dolores lo jode y se los aumenta quemándolo por todas partes con mechas de azufre, rasguñándolo y quemando las heridas.
112. Lo clava por el ano sobre una estaca muy delgada y lo deja que termine así.
113. Mientras sodomiza, levanta el cráneo, retira el cerebro y lo sustituye por plomo fundido.
Aquella noche se entrega el culo de Jacinto y antes es vigorosamente fustigado. Es presentado Narciso; le cortan los dos testículos. Hacen venir a Adelaida, le pasan un pala calentada al rojo sobre los muslos, por delante, le queman el clítoris, le atraviesan la lengua, le azotan el pecho, le cortan los pezones, le rompen ambos brazos, le cortan los dedos que le quedan, le arrancan el vello del monte, seis dientes y un mechón de cabello. Todos eyaculan excepto el duque, quien, con una furiosa erección, pide ejecutar él solo a Teresa. Se lo conceden; le quita todas las uñas con un cortaplumas y le quema los dedos con la vela poco a poco, luego le rompe un brazo y, como todavía no eyacula, jode a Agustina y le arranca un diente mientras le suelta el semen dentro del coño.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:47 am

Día veintidós

114. Quebranta a un muchacho, luego lo amarra a la rueda donde lo deja expirar; está colocado de manera que muestre de cerca las nalgas, y el bribón que lo atormenta hace poner su mesa bajo la rueda y come allí todos los días hasta que el paciente muere.
115. Desuella a un muchacho, lo frota con miel y lo deja así para que lo devoren las moscas.
116. Le corta el miembro y las tetillas, lo coloca sobre una estaca a la que está clavado por la mano; lo deja así, para que muera lentamente.
117. El mismo hombre que hizo comer a la Duelos con sus perros, hace devorar por un león a un muchacho ante él; le da para defenderse una ligera caña, lo cual sólo anima más al animal contra él. Eyacula cuando todo ha sido devorado.
118. Entrega un muchacho a un semental adiestrado para eso, él lo encula y lo mata. El niño está cubierto por una piel de yegua y tiene el ano untado de flujo de yegua.
La misma noche Gitón es entregado a los suplicios: el duque, Curval, Hércules y Brise-Cul lo joden sin pomada. Es azotado con todas las fuerzas, le arrancan cuatro dientes, le cortan cuatro dedos (siempre de cuatro en cuatro, para que cada uno actúe), y Durcet le aplasta un testículo entre sus dedos.
Agustina es azotada por los cuatro con toda la fuerza. Su hermoso trasero sangra. El duque sedo jode mientras Curval le corta un dedo, luego Curval la jode también por el trasero mientras el duque le quema con un hierro al rojo seis lugares de los muslos; le corta otro dedo de la mano en el instante en que Curval eyacula y, a pesar de todo esto, no deja de ir a acostarse con el duque. Se rompe un brazo de María, se le arrancan las uñas y se le queman los dedos.
Aquella misma noche Durcet y Curval bajan a Adelaida al subterráneo, ayudados por la Desgrangés y la Duelos. Curval la jode por el culo por última vez, después la hacen perecer entre suplicios horribles que se detallarán.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:48 am

Día veintitrés

119. Coloca a un muchacho dentro de una máquina que tira de él ora hacia arriba, ora hacia abajo, y lo disloca; destrozado, lo sacan y lo vuelven a meter durante varios días consecutivos hasta su muerte.
120. Hace que una bonita prostituta mancille y extenúe a un muchacho; queda agotado, no se le da alimento y muere entre horribles convulsiones.
121. En un mismo día le practica la operación de las piedras, de la trepanación, de la fístula en el ojo y la del ano. Se tiene buen cuidado de frustrarlas todas, luego se lo abandona sin ningún auxilio hasta su muerte.
122. Después de haber cortado completamente el miembro y los testículos de un joven, le forma un sexo de mujer con una maquina de hierro candente que hace el agujero y cauteriza inmediatamente; lo jode por aquella abertura y lo estrangula con sus manos al eyacular.
123. Lo cepilla con una almohaza de caballo; cuando de esta manera lo ha dejado sangrando, lo frota con alcohol, al cual prende fuego, vuelve a almohazarlo otra vez, lo frota con alcohol, lo inflama, y sigue así hasta la muerte.
Aquella misma noche Narciso es presentado para las vejaciones; le queman los muslos y el miembro, le aplastan ambos testículos.
Toman otra vez a Agustina por solicitud del duque, quien se muestra encarnizado contra ella; le queman los muslos y los sobacos, le hunden un hierro caliente en el coño. Ella se desmaya, lo cual pone aún más furioso al duque, le corta una teta, bebe su sangre, le rompe los dos brazos, le corta todos los dedos de las manos y los cauteriza con fuego. Vuelve a acostarse con ella y, según asegura la Duelos, la jode en el coño y el culo durante toda la noche mientras le asegura que al día siguiente la rematará.
Aparece Luisona, le rompen un brazo, le queman la lengua y el clítoris, le arrancan todas las uñas y le queman las puntas de los dedos ensangrentados. Curval la sodomiza en ese estado y, en su rabia, manosea y machaca con todas sus fuerzas una teta de Zelmira mientras eyacula. No contento con tal exceso, la azota con toda la fuerza de su brazo.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:48 am

Día veinticuatro

124. El mismo del cuarto relato de la Martaine del 1 de enero quiere joder al padre en medio de sus dos hijos y, al eyacular, con una mano apuñala a uno de esos hijos y con la otra estrangula al segundo.
125. Un hombre cuya pasión consistía en azotar mujeres preñadas en el vientre, en la segunda reúne a seis de esas mujeres que se hallan al término de los ocho meses; las amarra a todas espalda contra espalda, presentando el vientre, abre el de la primera, da cuchilladas al de la segunda, cien puntapiés al de la tercera, cien bastonazos al de la cuarta, quema el de la sexta y luego abate a golpes de maza en el vientre a la que su suplicio todavía no ha matado.
Curval, a quien esa pasión calienta mucho, interrumpe con alguna escena furiosa.
126. El seductor de quien habló la Duelos reúne a dos mujeres; exhorta a una de ellas a que, para salvar su vida, reniegue de Dios y de la religión, pero la han advertido, le han dicho que no lo haga porque si lo hiciese la matarían, y que si no lo hace no tendrá nada que temer. Se resiste, él le hace saltar la tapa de los sesos, "una para Dios", dice. Hace presentarse a la segunda, la cual, impresionada por aquel ejemplo y porque le han dicho que no tiene otra manera de salvar su vida que la de renegar, hace todo lo que se le propone. El le hace saltar la tapa de los sesos: "Otra para el diablo". El malvado repite aquel jueguecito cada semana.
127. A un gran depravado le gusta dar bailes, pero hay un piso preparado que se hunde en cuanto está cargado de gente, y casi todo el mundo perece. Si permaneciese siempre en la misma población sería descubierto, pero cambia de lugar muy a menudo; no es descubierto hasta que lo ha hecho cincuenta veces.
128. El mismo de la Martaine del 27 de enero, al que le gusta hacer abortar, coloca a tres mujeres preñadas en tres posturas crueles, de manera que formen tres grupos bonitos. Las contempla mientras dan a luz en aquella situación, luego les cuelga a sus niños al cuello hasta que el hijo muera o que se lo coman, pues las deja en aquella postura sin alimentarlas. El mismo hombre tenía otra pasión aún: hacía dar a luz a dos mujeres ante él, les vendaba los ojos, mezclaba a los niños, los cuales sólo él reconocía por una marca y les ordenaba que fuesen a reconocerlos; si no se equivocaban las dejaba vivir, si se equivocaban las abría en canal con un sable sobre el cuerpo del niño que creían suyo.
Aquella misma noche es presentado Narciso en las orgías. Terminan de cortarle todos los dedos de las manos mientras el obispo lo jode y Durcet opera, le meten una aguja ardiendo en el canal de la uretra. Hacen venir a Gitón, juegan a la pelota con él y le rompen una pierna mientras el duque lo jode sin eyacular.
Llega Zelmira: le queman el clítoris, la lengua, las encías, le arrancan cuatro dientes, le queman seis lugares de los muslos, delante y detrás, le cortan ambos pezones, todos los dedos de las manos y en aquel estado Curval la posee por el trasero sin eyacular.
Traen a la Fanchón, a quien sacan un ojo.
Durante la noche, el duque y Curval, escoltados por la Desgrangés y la Duelos, bajan a Agustina al subterráneo; tenía el trasero muy bien conservado, la azotan, luego cada uno la jode por el trasero sin eyacular, después el duque le hace cincuenta y ocho heridas en las nalgas, en cada una de las cuales vierte aceite hirviendo. Le introduce un hierro al rojo en el coño y en el ano, y la jode sobre las heridas con un condón de piel de foca que desgarra las quemaduras. Hecho esto le descubren los huesos y se los sierran en diferentes lugares, luego descubren sus nervios en cuatro lugares formando cruz, se amarra a un torniquete cada extremo de esos nervios y se hace girar, lo cual le alarga esas partes delicadas y le hace sufrir inauditos dolores.
Le conceden un descanso para hacerla sufrir más, luego reanudan la operación y esta vez le raspan los nervios con un cortaplumas a medida que los alargan. Hecho esto, le practican un agujero en la garganta por el cual le sacan la lengua, le queman a fuego lento la teta que le queda, luego le meten en el coño una mano armada con un escalpelo con el cual rompen el tabique que separa el ano de la vagina; retiran el escalpelo, vuelven a meter la mano, buscan en sus entrañas y la obligan a cagar por el coño, luego por la misma abertura van a romperle la bolsa del estómago. —Luego se dedican a la cara, le cortan las orejas, le queman el interior de la nariz, la ciegan vertiéndole en los ojos cera ardiente, le hacen una incisión en torno al cráneo, la cuelgan por los cabellos, con piedras sujetas a los pies para que caiga y sede arranque el cráneo.
Cuando cayó respiraba todavía y el duque la jodió por delante en aquel estado; eyaculó y se retiró todavía más furioso. La abrieron, le quemaron las entrañas dentro del vientre e introdujeron una mano armada de escalpelo con el que le pincharon el corazón por dentro, en varios lugares. Con esto entregó su alma; así pereció a los quince años y ocho meses una de las más celestes criaturas que haya formado la naturaleza. Etc. Su elogio.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:49 am

Día veinticinco

Aquella mañana el duque toma por mujer a Colomba, quien cumple las funciones de tal.
129. Un gran aficionado a los traseros jode por detrás a la mujer ante el amante y a éste ante la mujer, luego fija con clavos al hombre sobre el cuerpo de la mujer y los deja morir así, uno sobre el otro y boca contra boca.
Este será el suplicio de Celadón y Sofía, que se aman. Interrumpen los relatos para obligar a Celadón a verter cera derretida sobre los muslos de Sofía; el muchacho se desmaya y el obispo lo jode en este estado.
130. El mismo que se divertía arrojando a una puta al agua y sacándola, tiene como segunda afición echar en un estanque a siete u ocho prostitutas y verlas debatirse. Les hace ofrecer una barra al rojo, a la que ellas se agarran, pero él las rechaza, y para que perezcan más indefectiblemente les ha cortado una extremidad a cada una de ellas antes de echarlas.
131. Su primer gusto era hacer vomitar, lo perfecciona empleando un secreto por medio del cual difunde la peste en una provincia entera; es inaudito la gente que ha hecho ya perecer. Envenenaba también las fuentes y los ríos.
132. Un hombre aficionado al látigo hace meter a tres mujeres preñadas dentro de una jaula de hierro, con un hijo cada una; calientan la jaula por debajo, a medida que la plancha se calienta dan saltos, toman en brazos a sus niños y terminan por caer y morir.
(Se ha hecho referencia a esto en algún lucrar anteriormente. Ver dónde).
133. Le gustaba pinchar con una lezna, lo perfecciona encerrando a una mujer preñada dentro de un tonel lleno de puntas, luego hace rodar el barril rápidamente por un jardín.
Esos relatos de mujeres preñadas han causado tanta aflicción a Constanza como placer a Curval. Demasiado ve la mujer la suerte que le espera. Puesto que ésta se acerca, creen poder empezar a vejarla: le queman los muslos en seis lugares, le dejan caer cera en el ombligo y le pinchan las tetas con alfileres.
Aparece Gitón, le atraviesan el miembro de parte a parte con una aguja ardiente, le pinchan los testículos, le arrancan cuatro dientes.
Luego llega Zelmira, cuya muerte se aproxima; le meten un hierro candente en el coño, le hacen seis heridas en el pecho y doce en los muslos, le pinchan el ombligo, recibe veinte bofetadas de cada amigo. Le arrancan cuatro dientes, le pinchan un ojo, la azotan y la joden por detrás. Mientras la sodomiza, Curval, su esposo, le anuncia su muerte para el día siguiente; ella se felicita del anuncio diciéndose que será el fin de sus males.
Rosette aparece, le arrancan cuatro dientes, la marcan con un hierro candente sobre los dos omóplatos, le hacen cortes en los dos muslos y en las pantorrillas; luego la dan por el culo mientras le machacan las tetas.
Viene Thérése, le sacan un ojo y le dan cien azotes de vergajo en la espalda.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:50 am

Día veintiséis

134. Un individuo se sitúa al pie de una torre en un lugar guarnecido de puntas de hierro; precipitan hacia él, desde lo alto de la torre, a varios niños de uno y otro sexo a los que antes ha violado por el trasero. Se complace viéndolos atravesados y salpicados con su sangre.
135. El mismo de quien habló el 11 y el 13 de febrero, cuyo gusto consistía en incendiar, tiene también como pasión encerrar a seis mujeres preñadas en un lugar donde están atadas sobre materias combustibles, a las que prende fuego; si ellas quieren escapar, las espera con un asador de hierro., las empuja y las vuelve a echar al fuego. Cuando están medio asadas, se hunde el piso y caen dentro de una gran cuba de aceite hirviendo preparada abajo, donde acaban de perecer.
136. El mismo de la Duelos, que detesta tanto a los pobres, y que compró a la madre de Lucite, a su hermana y a ella misma, y que fue también citado por la Desgrangés,
(Comprobarlo).
tiene otra pasión que consiste en reunir a una familia pobre sobre una mina y verla saltar.
137. Un incestuoso, gran aficionado a la sodomía, para añadir este crimen a los del incesto, del asesinato, de la violación, del sacrilegio y del adulterio, se hace joder por su hijo con una hostia dentro del trasero, viola a su hija casada y mata a su sobrina.
138. Un gran partidario de los culos, estrangula a una madre mientras la encula; cuando está muerta, le da la vuelta y la jode en el coño. Al eyacular mata a la hija sobre el seno de su madre a cuchilladas en el pecho, luego jode por el culo a la hija muerta, después, convencido de que no están muertas todavía y que sufrirán, arroja los cadáveres al fuego y eyacula al verlos arder. Es el mismo de quien habló la Duelos el 29 de noviembre al que le gustaba ver a una prostituta sobre una cama de satén negro, también es el mismo de quien habla la Martaine en primer lugar el 11 de enero.
Narciso es presentado para los suplicios; le cortan una muñeca, hacen lo mismo con Gitón.
Queman el interior del coño de Mimí, así como a Rosette, y a las dos en el vientre y en las tetas. Pero Curval, que no es dueño de sí a pesar de las convenciones, corta una teta entera a Rosette mientras posee por detrás a Mimí.
Luego viene Teresa, a quien administran cien azotes de vergajo en el cuerpo y le sacan un ojo.
Aquella noche, Curval va a buscar al duque y, escoltados por la Desgrangés y la Duelos, hacen bajar a Zelmira a la bodega donde ponen en práctica los suplicios más refinados para hacerla morir; son todos mucho más intensos aún que los de Agustina, y a la mañana siguiente, a la hora del desayuno, los encuentran todavía operando. Esa bella muchacha muere a los quince años y dos meses. El suyo era el trasero más hermoso del serrallo. Como a la mañana siguiente Curval ya no tiene mujer, toma a Hébé.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:50 am

Día veintisiete de febrero

Se deja para el día siguiente la celebración de la fiesta de la decimoséptima y última semana, a fin de que esta fiesta coincida con el fin de los relatos, y la Desgrangés cuenta las pasiones siguientes:
139. Un hombre de quien habló la Martaine el 12 de enero, que prendía fuegos artificiales en el culo, tiene como segunda pasión el gusto de atar juntas a dos mujeres preñadas en forma de bola y nacerlas rodar por una cantera.
140. Uno al que le gustaba hacer incisiones, obliga a dos mujeres preñadas a pelear dentro de una habitación (las observa sin riesgo), a pelear, digo, a puñaladas; están desnudas, él las amenaza apuntándolas con un fusil, por si no quieren hacerlo. Si se matan, es lo que él quiere, de lo contrario se precipita dentro de la habitación donde se hallan, espada en mano, y cuando ha dado muerte a una abre el vientre de la otra, le quema las entrañas con agua fuerte o con trozos de hierro ardiente.
141. Un hombre que gozaba azotando a mujeres embarazadas en el vientre, rectifica sujetando a una joven embarazada a una rueda y debajo está la madre, atada a un asiento sin poder moverse, con la boca abierta teniendo que recibir en ésta los detritus que emana el cadáver y el hijo, si pare.
142. Aquel de quien habló la Martaine el 16 de enero y al que le gustaba pinchar el culo, amarra a una prostituta a una máquina guarnecida de puntas de hierro; la jode allá encima de manera que con cada una de sus sacudidas la ensarta, luego le da la vuelta y la jode por detrás para que se hiera también por delante y le empuja la espalda para que las puntas se le hinquen en las tetas. Cuando termina, coloca sobre ella una segunda plancha igualmente llena de puntas, luego se aprietan las dos planchas por medio de tornillos, ella muere así, aplastada y herida por todas partes. Esto se hace poco a poco, a fin de darle mucho tiempo para morir presa de dolores.
143. Un fustigador coloca a una mujer preñada sobre una mesa; la clava sobre aquella mesa hundiendo primero un clavo ardiendo en cada ojo, uno en la boca, uno en cada teta, luego le quema el clítoris y los pezones con una vela y, lentamente, le sierra las rodillas hasta la mitad, le rompe los huesos de las piernas y termina por clavarle un enorme clavo al rojo en el ombligo, con lo que mata al niño y a ella. La quiere próxima al alumbramiento.
Aquella noche son azotadas Julia y la Duelos, pero en broma, porque pertenecen a las conservadas; a pesar de ello, queman a Julia en los muslos y la depilan. Constanza, quien debe perecer al día siguiente, comparece, pero ignora todavía su destino; le queman los pezones, le vierten cera sobre el vientre, le arrancan cuatro dientes y. le pinchan con una aguja el blanco de los ojos.
Aparece Narciso, que también será inmolado al día siguiente, le sacan un ojo y cuatro dientes. Gitón, Mimí y Rosette, que también acompañarán a Constanza a la tumba, pierden cada uno un ojo y cuatro dientes, a Rosette le cortan los pezones y seis pedazos de carne en los brazos y los muslos; le cortan todos los dedos de las manos y le meten un hierro al rojo en el coño y en el culo. Curval y el duque eyaculan dos veces cada uno. Llega Luisona, a quien aplican cien azotes de vergajo, le sacan un ojo y la obligan a comérselo. Y ella lo hace.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:52 am

Día veintiocho de febrero[editar]
144. Un malvado: hace buscar a dos buenas amigas, las ata una a la otra, boca contra boca, ante ellas hay comida excelente que no pueden alcanzar, él las contempla cómo se devoran mutuamente cuando el hambre las atormenta.
145. Un hombre al que le gustaba azotar a mujeres preñadas encierra a seis de ellas en un círculo formado por aros de hierro, el cual constituye una jaula dentro de la cual están todas cara a cara. Los círculos se comprimen y aprietan poco a poco y así las seis mujeres, con sus frutos, son aplastadas y asfixiadas. Pero ante les ha cortado a todas una nalga y una teta, que les coloca como manteletas.
146. Otro que también tenía el gusto de azotar a mujeres embarazadas ata a dos de ellas, cada una a una pértiga que por medio de una máquina las lanza una contra otra. Así, a fuerza de chocar, se matan mutuamente y él eyacula. Procura obtener a madre e hija o dos hermanas.
147. El conde que mencionó la Duelos y de quien habló también la Desgrangés el día 26, el que compró a Lucila, su madre y su hermanita, del que asimismo habló la Martaine en cuarto lugar el 1 de enero, tiene como última pasión la de colgar a tres mujeres sobre tres agujeros: una de ellas es colgada por la lengua y el agujero que tiene debajo es un pozo muy profundo; la segunda cuelga de las tetas, y el agujero bajo ella es un brasero; a la tercera se le ha hecho una incisión circular en el cráneo y está colgada por los cabellos, y el agujero que tiene debajo está guarnecido de punas de hierro. Cuando el peso del cuerpo de esas mujeres las arrastra, los cabellos se arrancan con la piel del cráneo, las tetas se desgarran y la lengua se parte, no salen de un suplicio sino para pasar a otro. Cuando puede somete a esto a tres mujeres preñadas o bien a una familia, y es para lo que le sirvieron Lucila, su hermana y su madre.
148. Ultima.
(Comprobar por qué faltan estas dos, ambas estaban en los borradores).
El gran señor que se entrega a la última pasión que designaremos con el nombre de infierno ha sido citado cuatro veces. Es el último del 29 de noviembre de la Duelos, es el de la Champville que sólo desvirga a criaturas de nueve años, el de la Martaine que viola por el trasero a los de tres años y aquel de quien la misma Desgrangés ha hablado un poco antes.
(Comprobar dónde).
Es un hombre de cuarenta años, de estatura enorme y constitución como la de un mulo; su miembro mide cerca de nueve pulgadas de circunferencia y un pie de largo, es muy rico, un gran señor, muy duro y muy cruel. Para la práctica de esta pasión tiene una casa en un extremo de París, completamente aislada.
El aposento de su voluptuosidad es un gran salón muy simple, pero forrado y acolchado por todas partes; la única abertura que se ve en esa habitación es una gran ventana que da sobre un vasto subterráneo a veinte pies bajo el piso del salón donde él está, y bajo la ventana hay colchones que reciben a las mujeres a medida que él las arroja a aquella caverna, cuya descripción haremos pronto. Para esta juerga necesita a quince muchachas, y todas entre los quince y los diecisiete años, ni más ni menos; tiene empleadas a seis alcahuetas en París y doce en las provincias para buscarle todo lo que sea posible encontrar de más encantador entre las de esa edad, y a medida que las encuentran las reúnen como en criadero en un convento en el campo del que es el dueño, y de allí sacan a las quince necesarias para su pasión, que practica regularmente cada quince días.
La víspera examina él mismo a las pacientes, el más mínimo defecto las hace desechar; quiere que sean absolutamente modelos de belleza. Llegan conducidas por una alcahueta y se quedan en una habitación contigua al salón de las voluptuosidades. Se las muestran antes en esa primera estancia, desnudas las quince. Las toca, las manosea, las examina, les chupa la boca y las hace cagar a todas, una tras otra, en su boca, pero no se lo traga.
Realizada esta primera operación con una seriedad pavorosa, marca a todas en el hombro, con un hierro al rojo vivo, el número del orden según el cual quiere que se las pasen. Hecho esto, entra en su salón donde permanece un instante solo, sin que se sepa en qué emplea aquel momento de soledad; luego llama, le echan a la muchacha marcada con el número 1. Pero se la echan, exactamente: la alcahueta se la arroja y él la recibe en sus brazos, desnuda. Cierra la puerta, toma unas varas y empieza a azotar el culo; hecho esto la sodomiza con su miembro enorme y nunca necesita ayuda. No eyacula. Retira su verga erecta, toma de nuevo las varas y azota a la muchacha en la espalda, los muslos por delante y por detrás, luego la acuesta y la desvirga por delante, después toma las varas y la azota con toda su fuerza en el pecho, luego se apodera de sus senos y los machaca con toda su fuerza. Hecho esto le practica seis heridas en las carnes con una lezna, una de ellas en cada teta magullada.
Después abre la ventana que da al subterráneo, coloca a la muchacha de pie; dándole el culo, casi en medio del salón y frente a la ventana; allí le da un puntapié tan violento en el culo que la hace saltar por la ventana, desde donde cae sobre los colchones. Pero antes de precipitarlas de ese modo les pone una cinta en torno al cuello, y esta cinta, que significa un suplicio indica el que él imagina que será más apropiado o que resultará más voluptuoso al infligirlo, y es inconcebible el tacto y el conocimiento que tiene de ello.
Todas las muchachas pasan así una tras otra, y todas soportan absolutamente la misma ceremonia, de modo que en su jornada obtiene treinta virginidades y todo eso sin derramar una gota de semen. La caverna donde caen las muchachas está provista de quince juegos diferentes de suplicios espantosos, y un verdugo con máscara y emblema de un demonio preside cada suplicio vestido con el color que afecta a ese suplicio. La cinta que tiene la muchacha en el cuello responde a uno de los colores referidos a tales suplicios y en cuanto ella cae el verdugo de ese color se apodera de ella y la conduce al suplicio que preside pero no se comienza a aplicárselo a todas hasta la caída de la decimoquinta muchacha. En cuanto ésta ha caído, nuestro hombre, en un estado de furia, que ha desvirgado treinta virginidades sin eyacular, baja casi desnudo y con el pito pegado a su vientre a ese retiro infernal. Entonces todo está dispuesto y todos los tormentos funcionan, y funcionan a la vez.
El primer suplicio es una rueda sobre la cual está la muchacha, que gira sin cesar rozando un círculo guarnecido de hojas de navaja con las que la infeliz se rasguña y corta en todos sentidos a cada vuelta, pero como solamente es rozada, gira al menos durante dos horas antes de morir.
Dos: la muchacha está acostada a dos pulgadas de una plancha al rojo que la funde lentamente.
Tres: es clavada por la rabadilla sobre un hierro ardiendo y cada uno de sus miembros retorcido en una espantosa dislocación.
Cuatro: las cuatro extremidades atadas a cuatro resortes que se alejan poco a poco y tiran de ellas lentamente hasta que por fin se desprende y el tronco cae en un brasero.
Cinco: una campana de hierro al rojo le sirve de gorro sin apoyarse, de manera que sus sesos se funden lentamente y su cabeza se asa poco a poco.
Seis: está encadenada dentro de una cuba de aceite hirviendo.
Siete: de pie, expuesta a una máquina que le dispara seis veces por minuto un dardo, y siempre en un nuevo lugar del cuerpo; la máquina no se detiene hasta que la muchacha está cubierta de dardos.
Ocho: los pies dentro de un horno, y una masa de plomo sobre su cabeza la baja poco a poco a medida que se quema.
Nueve: su verdugo la pincha continuamente con un hierro al rojo; la muchacha está amarrada ante él, así la hiere poco a poco en todo el cuerpo detalladamente.
Diez: está encadenada a un pilar bajo un globo de vidrio y veinte serpientes hambrientas la devoran viva poco a poco.
Once: está colgada por una mano con dos balas de cañón a los pies, sí cae es dentro de un horno.
Doce: es empalada por la boca, los pies sueltos, un diluvio de chispas ardientes le cae continuamente sobre el cuerpo.
Trece: los nervios sacados del cuerpo y atados a unos cordones que los alargan, y durante ese tiempo los pinchan con puntas de hierro ardientes.
Catorce: atenazada y azotada alternativamente en el coño y en el culo con disciplinas de hierro con espuelas de acero ardientes, y de cuando en cuando rasguñada con uñas de hierro candente.
Quince: es envenenada con una droga que le quema y desgarra las entrañas, que le da espantosas convulsiones, le arranca pavorosos aullidos, y será la última en morir; este suplicio es uno de los más terribles.
El malvado se pasea por su caverna desde que desciende, examina durante un cuarto de hora cada suplicio mientras blasfema como un condenado y llena de insultos a la paciente. Cuando por fin no puede más y su semen, retenido durante tanto tiempo, está a punto de escapar, se deja caer en un sillón desde el que puede observar todos los suplicios, dos de los demonios se acercan a él, muestran su culo y lo masturban, y él pierde su semen lanzando rugidos que ahogan totalmente los de sus quince pacientes. Hecho esto sale, dan el golpe de gracia a las que todavía no han muerto, entierran sus cuerpos, y todo ha terminado para la quincena.
Aquí la Desgrangés termina sus relatos; es cumplimentada, festejada, etc...
Desde la mañana de aquel día se han hecho preparativos terribles para la fiesta que se está meditando. Curval, que detesta a Constanza, por la mañana fue a joderla por delante y, mientras lo hacía, le anunció su sentencia. El café fue presentado por las cinco víctimas, a saber: Constanza, Narciso, Gitón, Mimí y Rosette.
Durante él se hicieron horrores; al relato que se acaba de leer asistieron, desnudas, las cuadrillas que se pudieron arreglar. Y en cuanto la Desgrangés hubo acabado, se hizo comparecer primero a Fanny, le cortaron los dedos que le quedaban en las manos y los pies y fue poseída por detrás, sin pomada, por Curval, el duque y los cuatro primeros jodedores.
Sofía llegó, se obligó a Celadón, su amante, a quemarle el interior del coño, le cortaron todos los dedos de las manos y la sangraron en las cuatro extremidades, le desgarraron la oreja derecha y le sacaron el ojo izquierdo. Celadón fue obligado a ayudar a todo y a menudo a obrar él mismo, y a la menor mueca era azotado con disciplinas de puntas de hierro. Luego cenaron; la cena fue voluptuosa y en ella sólo bebieron champaña y licores.
El suplicio se llevó a cabo a la hora de las orgías; a los postres fueron avisados los señores de que todo estaba dispuesto, bajaron y encontraron la bodega muy adornada y bien arreglada. Constanza estaba acostada sobre una especie de mausoleo y los cuatro niños ornaban los cuatro ángulos. Como sus culos eran todavía muy lozanos, dos amigos obtuvieron todavía gran placer maltratándolos, por fin se empezó el suplicio: Curval abrió él mismo el vientre de Constanza mientras poseía a Gitón por el trasero, arrancó el fruto ya muy formado y del sexo masculino, luego se continuaron los suplicios de aquellas cinco víctimas, todos los cuales fueron tan crueles como variados.
El 1 de marzo, al ver que las nieves no se derretían todavía, decidieron despachar poco a poco todo lo que quedaba. Los amigos forman nuevos hogares en sus habitaciones y deciden dar una cinta verde a todo el que deba regresar a Francia, bajo la condición de ayudar a los suplicios del resto. No dicen nada a las seis mujeres de la cocina, pero deciden sacrificar a las tres sirvientas, que valen la pena, y salvar a las tres cocineras, por sus habilidades. En consecuencia se hace la lista y se ve que en aquel momento habían sacrificado ya:
Esposas: Alina, Adelaida y Constanza: 3
Muchachas del serrallo: Agustina, Mimí, Rosette y Zelmira: 4
Muchachos: Gitón y Narciso: 2
Jodedores: uno de los subalternos....: 1
Total: 10
Se arreglan, pues, los nuevos hogares. El duque toma con él o bajo su protección:
Hércules, la Duelos y una cocinera: 4
Curval toma a: Brise-Cul, la Champville y una cocinera: 4
Durcet toma a: Bande-au-Ciel, la Martaine y una cocinera: 4
El obispo toma a: Antínoo, la Desgrangés y Julia: 4
Total: 16
y se decide que al instante y por el ministerio de los cuatro amigos, de los cuatro jodedores y de las cuatro narradoras, sin emplear a las cocineras, se apoderarán de todos los que quedan de la manera más traicionera posible, excepto las tres criadas, que no se agarrarán hasta los últimos días, y se hará con los aposentos de arriba cuatro prisiones; que se meterá a los cuatro jodedores subalternos en la más sólida y encadenados, en la segunda a Fanny, Colomba, Sofía y Hébé, en la tercera a Celadón, Zelamiro, Cupidón, Céfiro, Adonis y Jacinto y en la cuarta a las cuatro viejas, y que, puesto que se liquidará a un sujeto cada día, cuando se quiera prender a las tres criadas: se las meterá en la prisión que esté, vacía.
Hecho esto, se le encarga a cada narradora de una prisión. Y los señores van a divertirse cuando les place con aquellas víctimas en la prisión, o bien las hacen presentarse en las salas o en sus habitaciones, según su capricho. En consecuencia, se liquida pues, como acabamos de decir, un sujeto todos los días por el orden siguiente:
1. marzo, la Fanchón.
2. marzo, Luisona.
3. marzo, Teresa.
4. marzo, María.
5. marzo, Fanny.
El 6 y el 7, Sofía y Celadón juntos como amantes, y perecen, como se ha dicho, clavados el uno sobre el otro.
El 8, uno de los jodedores subalternos.
El 9, Hébé.
El 10, uno de los jodedores subalternos.
El 11, Colomba.
El 12, el último de los jodedores subalternos.
El 13, Zelamiro.
El 14, Cupidón.
El 15, Céfiro.
El 16, Adonis.
El 17, Jacinto.
El 18 por la mañana se apoderan de las tres criadas, las encierran en la prisión de las viejas y las despachan el 18, el 19 y el 20.
Total: 20
Esta recapitulación muestra el empleo de todos los sujetos, puesto que eran en total 46, a saber:
Señores: 4
Viejas: 4
En la cocina: 6
Narradoras: 4
Jodedores: 8
Muchachos: 8
Esposas: 4
Muchachas: 8
Total: 46
De ese total hubo treinta inmolados y dieciséis que regresan a París.
Cuenta del total:
Sacrificados antes del 1 de marzo en las primeras orgías: 10
Después del 1 de marzo: 20
Y regresan: 16 personas
Total: 46
Por lo que se refiere a los suplicios de los veinte sujetos últimos y a la vida que se lleva hasta la partida, se detallarán a conveniencia, se dirá antes que los doce restantes comían todos juntos, y los suplicios a voluntad.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:52 am

No apartarse en nada de este plan, en él todo está combinado varias veces y con la mayor exactitud.
Detallar la partida. Y dentro del total mezclar, sobre todo, moral en las cenas.
Al pasar a limpio, tener un cuaderno donde se anotarán los nombres de todos los personajes principales y de todos los que representan un gran papel, tales como los que tienen diversas pasiones y de los que se hablará repetidas veces, como el del infierno; dejar un gran margen junto a su nombre y rellenar este margen con todo lo que al copiar se encontrará análogo a ellos; esta nota es muy esencial, es la única manera de poder ver claro en la obra y evitar las repeticiones.
Suavizar mucho la primera parte; todo está en ella demasiado desarrollado, nunca será demasiado débil ni demasiado velada. Sobre todo no hacer ejecutar nada a los cuatro amigos que no haya sido contado, y este cuidado no se ha tenido.
En la primera parte, decir que el hombre que jode por la boca a la niña prostituida por su padre es el que jode con un pito sucio y del que ya ha hablado ella.
No olvidar poner en diciembre la escena de las niñas que sirven la cena, las cuales vierten licores con sus traseros en las copas de los amigos; se ha anunciado y no se ha hablado de ello en el plan.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Karla Benitez el Sáb Abr 25, 2015 12:53 am

Suplicios como suplemento

1) Por medio de un tubo le introducen un ratón en el coño el tubo es retirado, se cose el coño y el animal que no puede salir le devora las entrañas.
2) Se le hace tragar una serpiente que también la devora.
En general, pintar a Curval y al duque como dos malvados fogosos e impetuosos, así es como se han presentado en la primera parte y en el plan, y representar al obispo como un malvado frío, calculador y endurecido. Según esto, hacer que hagan todo lo que resulte análogo a esos caracteres.
Recapitular con cuidado sobre los nombres y las cualidades de todos los personajes que las narradoras designan, para evitar las repeticiones.
En el cuaderno de los personajes se destinará una hoja al plano del castillo, estancia por estancia, y en el blanco que se dejará al lado colocar los tipos de cosas que se harán hacer en determinada habitación.
Este manuscrito fue empezado el 22 de octubre de 1785 y terminado en treinta y siete días.
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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por Armando Lopez el Dom Mayo 03, 2015 10:15 am

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Re: LAS 120 JORNADAS DE SODOMA- DEL MARQUES DE SADE-CUARTA PARTE

Mensaje por sabra el Lun Jun 01, 2015 5:17 am


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