MARIA, LUIS Y LIDIA.

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MARIA, LUIS Y LIDIA.

Mensaje por APRENDIZ DE POETA el Mar Sep 01, 2015 2:06 pm

María, Luis y Lidia.


Lidia se reía a carcajada de lo que su amiga María le había contado.
Hacía dos semanas que a su casa había llegado un chófer nuevo,
desde el primer momento a María le atrajo el hombre, lo encontraba
guapo, así que no tuvo miramientos en acercarse a él y cada vez que
podía le pedía que la llevase a dar un paseo donde él quisiera. Por ser
la hija del patrón Luis no se negaba al menos cuando estaba libre,
ya que cuando el padre de la joven lo necesitaba solo le decía que
no podía porque estaba ocupado.
Un día de esos en los que salían a pasear, Luis como era quién tenía
que elegir el lugar donde llevarla, (ordenes de su patrona, para sorprenderla)
le propuso que fueran a su casa.
Era la primera vez que irían allí, María no puso objeción solo quería
divertirse y cualquier lugar le daba lo mismo.

- Pase usted señorita- dijo Luis- Esta es mi mansión siéntase como
en su casa.
María asombrada miraba a su alrededor y observaba la pobreza
en la que vivía Luis, después de un rato no le dio mas importancia
y se acomodó como lo hacía en su casa.

-¿Algo de beber, dama?- preguntó Luis a la chica
María no acostumbraba a beber tan temprano, pero aceptó el ofrecimiento
-Un sour, por favor.dijo
Después de haber bebido varios sour, María se envalentonó y le dio un
beso a Luis.
-Pero que hace señorita- dijo Luis- usted no está bien creo que debemos
volver a su casa, sus padres se pueden dar cuenta de mi tardanza y no
sé qué podría pasar.
-¡No! aún no por favor, quedémonos solo un momento más, solo un
momento- dijo María.
Insistió tanto que Luis no pudo negarse. María no dejó de intentar
de besar a su chofer, tanto insistió que al final Luis respondió a sus
besos. Las horas pasaron y la pasión de aquél momento se acrecentó,
en la piel de María tanto como en la de Luis, que sin pensarlo más,
se dejaron caer sobre una cama sin tender. Una María entregada
totalmente al momento que imaginó tantas veces, y un Luis excitadisimo,
se amaban; Las manos ásperas del chofer recorrían el cuerpo delicado
y suave de la hija del patrón, bañados en sudor se conocían
cada vez más, y sin poder dilatar más el tiempo Luis penetró a María
la hizo suya y gustó el sabor que tenía la piel de su patroncita.

-No te rías- le dijo María a Lidia- Mira que para hoy tengo un
panorama que te contempla a ti.
-¿Y eso? dijo Lidia- ¿A qué te refieres?
-A que hoy tú, yo y el chofer nos reunimos para pasarla ¡Muyy bien!
no me vas a decir que no te gusta Luis, porque te he visto como lo
miras, y las ganas que le tienes, yo, lo miraba de la misma manera
como lo miras tú. Así que, ¿Qué me dices, aceptas la invitación?
//
Lidia asombrada por las palabras que le acababa de decir su amiga
se quedó un momento en silencio, no se atrevía a decir si o no, a la propuesta de María.
Un tanto curiosa y mayormente interesada, después de un rato le
respondió que sí, que sería interesante conocer como era ese
chofer fuera de su trabajo. Con los planes hechos, y con Luis informado
de que saldrían ese día con una amiga, aceptó los planes de Maria.
Luis ese día no trabajaba, por lo tanto, no contaban con el auto
de su patrón para salir a su carrete.

-¿Y como lo vamos a hacer?- dijo Luis a María
-No te preocupes, yo ya he arreglado todo, un amigo me va a
prestar su auto para esta noche, pero- se dirigió a Lidia- Tú
vas a tener que decirle a mis papás que hoy me quedo en tu casa
a dormir, ok.
-Ok- respondió Lidia entusiasmada a esas alturas del partido.
18:30 y las chicas salían de casa, unas cuadras mas lejos las
esperaba Luis. Caminaron un poco más y María llamó por
teléfono a su amigo para decirle donde tenía que ir a buscar
el auto. Unos minutos más tarde estaban frente a un edificio
de departamentos, llamó a su amigo y este bajó casi de inmediato.
-Aquí tienes las llaves María, espero que lo cuides mucho y me
lo devuelvas sano y salvo- dijo el joven a su amiga.
A María aquella primera vez con Luis le quedó gustando demasiado
como también el lugar donde estuvieron; Una casa humilde con
las mínimas comodidades, y el ambiente que que hacía notar
que allí vivía un hombre solo. Le llamaba la atención el olor
que se respiraba allí, donde la ropa de Luis tapizaba los sillones
y la cama, impregnada con aroma masculino; Eso parecía
excitar a la joven María, cosa que también le ocurrió a Lidia,
porque sin demostrar incomodidad, al llegar a la casa de inmediato
se puso cómoda: Se sacó los zapatos y un tapado que llevaba puesto.
-¿A qué hora comienza la fiesta? dijo Lidia
-A la hora que deseen respondió Luis.
Presta María a lo que había escuchado, respondió...
-Si quieren de inmediato para no perder el tiempo
Sin más preámbulos y como entrada para el momento, los
jóvenes se sirvieron un trago, cosa que duró menos que un
estornudo de gato, casi de inmediato Lidia se abalanzó sobre
Luis y comenzó a besarlo, María hizo lo mismo y entre las dos
muchachas comenzaron a acariciar a Luis el que muy pronto
se prendió y respondió de igual manera. La manos se le hicieron
pocas para tanta piel que debía recorrer, pero se las arregló para
conseguir acariciar a ambas chicas.
Ahí mismo, sobre una alfombra que cubría el piso, los jóvenes
se dejaron caer ávidos de pasión, deseosos de experimentar
sensaciones maravillosas que a sus edades desean experimentar
con más ímpetu. Un Luis que se deslizaba por el cuerpo
de Lidia conociéndola a ella de la misma manera como conoció
a su amiga María, jadeaba explorando el interior cálido, mojado
y ardiente de la chica que en varias ocasiones sorprendió
mirándolo, succionaba sus pechos, los acariciaba , y al sentir
el pecho latir de una extasiada Lidia, respiró hondo y la
llenó de su lluvia de leche: Lidia por su parte gozando de un
fantástico orgasmo, aquietó sus caderas, se quedó mirando
al chofer a los ojos y le dijo.
- Eres maravilloso.
María que esperaba su turno, un tanto celosa, dejó que
Luis descansara muy poco y lo entusiasmó para que esta
vez fuera a ella a quién complaciera así como lo hizo con
Lidia. Una vez más el chofer obedeciendo a su patrona,
se la llevó a la cama y le hizo el amor con más confianza
que la ves primera, esta vez sabía donde y como debía
hacerlo para complacer a María. Como una fiera se le abalanzó,
se tumbó sobre ella y sin más ni más la penetro, pero
dentro de ella se quedó más tiempo, primero porque
necesitaba hacerlo y porque le gustaba sentir el calor
y la humedad de su patroncita, segundo, porque era la
primera mujer distinta social mente, que se fijó en él
y porque se había enamorado de ella, desde
el primer momento que la conoció: Sus pieles al rojo vivo
creaban una escena maravillosa, digna de ser aplaudida,
Maria apretaba las nalgas de Luis para que permaneciera dentro de ella,
para que no se retirara ni un momento, las sensaciones que le provocaba
estar sintiendo dentro suyo una parte del hombre que amaba,
una parte dura que entraba y salía en su cuerpo, que la quemaba
y la hacía gritar de placer, con sus uñas casi enterradas en la sudorosa espalda de Luis,
le decían que no se apartara, que siguiera llenándola, complaciéndola,
amándola , haciéndola tan suya, como nunca nadie lo hizo,
Luis comprendiendo lo que ella sentía, pero sin poder retener
por más tiempo la explosión, llenó a María con un explosivo orgasmo,
y la muchacha a su vez con un gemido hondo respiró complacida
porque ella también tuvo el suyo junto con el de él.
Las horas pasaron volando. Las chicas complacidas con lo vivido
y Luis conforme casi en su totalidad de haber respondido como
hombre, reposaba recostado entre los dos cuerpos juveniles de
las muchachas. Algo en el fondo incomodaba a Luis, era el haber
tenido que hacer algo que en verdad no deseaba hacer, tener que
compartir su mundo con Lidia, una chica aunque hermosa pero
la cual a él no le atraía, y solo por complacer los caprichos de
su amada María.
Transcurrieron los días y María recordaba cada minúsculo detalle
de los instantes que había pasado con Luis, sentía como el cuerpo
le hormigueaba comenzaba a transpirar aunque no hiciera calor:
A Luis por su parte le pasaba lo mismo, cada vez que llegaba a
su hogar se recostaba en la cama inhalaba muy hondo y comenzaba
a hacer remembranzas de las dos oportunidades en que disfrutó
de su patrona, ansiaba que se produjera un nuevo encuentro pero
esta vez sin Lidia.

-Buenos días Luis- saludaba el padre de María a su chofer
-Buenos días señor, usted me dice donde debo llevarlo- respondió
Luis.
-A casa de unos amigos, allí nos reuniremos hoy para conversar
sobre algunos asuntos de finanzas. Espera Luis, María va
con nosotros, creo que este día te resultará bastante largo
ya que deberás acompañar a mi hija donde una amiga y después
traerla a casa, de mí no re preocupes, tomo un taxi de regreso-
dijo el patrón.
Un día acompañado de su amada María pensó Luis. dejó a su
patrón donde él le indicó y se fue con María esperando que
esta le indicara donde llevarla.
-Tú dices donde- dijo la joven
Sorprendido una vez más con la sorpresa que le tenía María,
Luis respondió.
-El patrón me dijo que la llevara a casa de una amiga y que
allí la esperara.
-¿Tú crees eso? ¿En verdad lo crees?- dijo la joven.
Sorpresa, una vez más María sorprendiendo al enamorado Luis.
Esta vez el panorama fue mas distinto, ambos acordaron
ir a la playa, allí pasarían el día juntos, frente a las costas
de una hermosa ciudad, Arica, cálida por el día y muy fría
por las noches, pero con un romanticismo gigante, ideal
para una pareja de enamorados.
Ya en la playa María que iba muy bien preparada, se sacó
una polera que llevaba puesta y unos jeans y se metió
en el agua, aún era bastante temprano y solo se veía gente
paseando por la costanera, unos paseando a sus mascotas,
otros trotando. María invitó a Luis a meterse con ella
en el agua, un poco dudoso Luis al final terminó aceptando
la invitación de la chica. Eran solo los dos bañándose en
el mar a una hora muy temprana, con sus cuerpos entumecidos
por lo frío del agua decidieron salir y se arroparon solamente
con una toalla que María llevaba, ahí muy juntos sintiendo
sus pieles casi desnudas unidas, Luis le daba por primera vez
un beso "él" a ella, fue un beso tan profundo y sincero que
María lo notó distinto desde el comienzo, un beso dado con
pasión y entrega total, un beso de amor que traspasó el alma
de la joven María, perdiendo todo pudor y cobardía, allí
entre el roque río apartados de miradas que pudiesen verlos,
nuevamente Luis hacía suya a una María entregada totalmente
a las caricias de su chofer que la acariciaba de los pies
a la cabeza, quién recorría palmo a palmo cada rincón
de su piel y la hacía sentir la mujer más feliz del mundo.
Bajo un celeste cielo y unas olas que acomparsaban
lo que allí estaba sucediendo, dos corazones se unían
y se entregaban el amor y todo lo que habían imaginado
entregarse, cada una de esas noches en que ambos soñaban
con un nuevo encuentro.
Lidia por su parte, después de notar que Luis cuando
estuvo con ella, demostró que solo lo hacía por complacer
a María, se dedicó a mirar al chofer de su familia, y ya
llevaban varios días saliendo juntos a escondidas de
sus padres.

Fin.

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Re: MARIA, LUIS Y LIDIA.

Mensaje por Galius el Vie Sep 04, 2015 8:52 am

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Re: MARIA, LUIS Y LIDIA.

Mensaje por sabra el Vie Ene 29, 2016 12:30 pm

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