GERONTOLOGÍA Y SOCIEDAD

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GERONTOLOGÍA Y SOCIEDAD

Mensaje por Roana Varela el Mar Ago 22, 2017 3:33 am

GERONTOLOGÍA Y SOCIEDAD

DE LEONARDO  STREJILEVICH

Se dice bien y abundan los discursos elogiosos hacia los viejos aunque quedan invisibilizados y malinterpretados otros discursos que son contradictorios con los primeros y que tienen demasiados elementos y estereotipos negativos con referencia al envejecimiento de los pueblos. Entre otros, podemos señalar las columnas de Eduardo Villar en "Los intelectuales que no envejecen" en Revista Ñ, N° 363 y Héctor Pavón en “Quién pagará nuestra larga vida” en Revista, N° 370. Al menos sirven para visibilizar la presencia de los viejos entre nosotros y mostrar algunos de sus problemas que deberían tener soluciones más concretas y sobre todo más rápidas.

Resulta doloroso, intolerable, angustiante y desesperante para muchos de nosotros verse viejos y sobre todo que la gente que nos rodea nos vea y nos juzgue mal como tales. La adultez mayor y sobre todo el sobreenvejecimiento aún en las mejores condiciones biológicas, psicológicas y sociales es difícil de sobrellevar aún con excelentes soportes y ambiente protésico de comprensión, continencia y ayudas de afectuosos familiares y bienintencionados vecinos.

La sociedad que nos rodea ve a los adultos mayores como enfermos, seniles, deprimidos, asexuados, pasados de moda, diferentes, discapacitados, sin derechos, sin pertenencia, son los "otros", no importan mucho sus necesidades económicas y sociales, no contribuyen a la sociedad, gastan demasiado, no producen, en el fondo no interesan y son una carga, son descartables, desechables, obviamente biodegradables y no pueden reciclarse...; por todo esto y otras cosas la pregunta que se hace la Revista Ñ es “quién pagará nuestra larga vida”. Hace poco falleció el Dr. Robert Neil Butler, que además de su talento inigualable para estudiar el proceso del envejecimiento en todas sus variables, fue un militante gerontológico e hizo escuela; acuñó a través de la palabra castellanizada "viejismo" el concepto trágico de la discriminación de las personas por su edad.

La vejez para esta sociedad posmoderna es algo mal visto e intolerable; se llega a extremos límite en que menudean los abusos, el maltrato, el abandono, la exclusión y la violencia explícita hacia los viejos en todas sus variantes.

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Re: GERONTOLOGÍA Y SOCIEDAD

Mensaje por Roana Varela el Mar Ago 22, 2017 3:35 am

Lo había intuido el escritor Adolfo Bioy Casares cuando publicó su novela “Diario de la guerra del cerdo” (1969) y nadie le creyó. Diario de la guerra del cerdo plantea que la vejez es algo repugnante y que debe librarse una guerra generacional, de los jóvenes contra los «cerdos», epíteto dado a los viejos. Hay competencia y recelo entre las generaciones; la lucha se vuelve explícita, una «guerra», y cuando hay una guerra gana el más fuerte, y éste suele ser el joven.

Los viejos son víctimas de la violencia antes y ahora; la arrogancia de los jóvenes se ve en el libro cuando un grupo de jóvenes mata al diariero don Manuel sin ningún tipo de razón. La violencia es una impronta a lo largo de toda la novela en la que se suceden distintos tipos de ataques, persecuciones y asesinatos, siempre de los jóvenes contra los viejos, los cuales se debaten entre los deseos de continuar su vida normal, la indignación y el miedo. Lo más interesante de la novela son algunos aspectos y reflexiones duras, absolutas e inapelables que hace Bioy sobre la vejez.

Los viejos son presentados con crueldad, tanto que la publicación misma de Diario de la guerra del cerdo fracasó en Europa justamente porque los lectores tenían la misma edad que los viejos de la novela. Podemos leer frases como: «Los viejos al hablar escupimos», «En la vejez todo es triste y ridículo: hasta el miedo de morir», «Envuelto en cuero.

Todo viejo se convierte en bestia», «No hay nada peor que la vejez» y, tal vez la más demoledora, «”La enfermedad no es el enfermo” –pensó– “pero el viejo es la vejez y no tiene otra salida que la muerte”».
La vejez es el lugar de lo repugnante, de lo desvaído y de la muerte, pero lo interesante de esta “guerra del cerdo” es que las principales razones contra los viejos no son dadas por los jóvenes, sino por los viejos mismos; ellos son los primeros en odiar la vejez, y por eso casi ninguno se asume de buenas a primeras como viejo.

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Re: GERONTOLOGÍA Y SOCIEDAD

Mensaje por Roana Varela el Mar Ago 22, 2017 3:38 am

Por un lado los jóvenes son violentos e impiadosos y por el otro lado los viejos aparecen, muchas veces, como merecedores de la violencia de la que son víctimas: corretean a las muchachas, son egoístas y cobardes. Si bien todas las guerras son alimentadas por distintas proporciones de odio y miedo, en ellas también hay justificaciones que intentan ser racionales al menos para el grupo que las sostiene. En «la guerra al cerdo» también hay razones:  «En esta guerra los chicos matan por odio contra el viejo que van a ser»  o «A través de esta guerra (los jóvenes) entendieron de una manera íntima, dolorosa, que todo viejo es el futuro de algún joven. ¡De ellos mismos, tal vez! (…) matar a un viejo equivale a suicidarse».

“La juventud es presa de desesperación – repitió Faber–. En un futuro próximo, si el régimen democrático se mantiene, el hombre viejo es el amo. Por simple matemática, entiéndanme. Mayoría de votos. ¿Qué nos enseña la estadística, vamos a ver? Que la muerte hoy no llega a los cincuenta sino a los ochenta años, y que mañana vendrá a los cien. Perfectamente. (…) Se acabó la dictadura del proletariado, para dar paso a la dictadura de los viejos”.

Diario de la guerra del cerdo es un clásico de la literatura argentina que no es leído con la regularidad que se merece. Es recordado, mencionado, pero no lo suficientemente leído y analizado; parece que hay razones para declararle la guerra al “cerdo” y tenerle un miedo inevitable a la vejez.


Tampoco creyeron que en la Argentina de los '60, a partir de la visión científica de pocos profesionales lúcidos, se estaba produciendo una explosión demográfica de viejos que habría que atender, cuidar y sostener. Para muchos, ver a un viejo es verse a sí mismo más adelante y esto resulta espantoso y produce pánico.

Los viejos que siguen envejeciendo en forma exitosa sin son cultos, educados y pretendidamente intelectuales viven más tiempo, mejor y si tienen notoriedad hasta pueden ser aceptados aunque no todo el tiempo. Mucha gente no puede aceptar la enfermedad, el envejecimiento y la propia muerte; estas situaciones se procesan para bien o para mal  dentro del contexto cultural que nos rodea, nos identifica y hasta nos determina.

La única manera de evitar este verdadero embrollo es morirse joven, pero no vale la pena perderse la fiesta de una vida larga y bien llevada. La sociedad, por más gerontofóbica que parezca deberá renovar el pacto de solidaridad intergeneracional porque de otro modo, los jóvenes de hoy se encontrarán sin soporte alguno si tienen la suerte de llegar a viejos.

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Re: GERONTOLOGÍA Y SOCIEDAD

Mensaje por Roana Varela el Mar Ago 22, 2017 3:42 am

Carpe diem es una expresión de raíces latinas que utilizó el poeta romano Horacio. Su traducción literal otorga relevancia a la frase “cosecha el día”, aprovecha el tiempo, no dejes para mañana, cuyo significado intenta alentar el aprovechamiento del tiempo para no malgastarlo. La frase completa popularizada por Horacio fue “carpe diem quam minimum credula postero”, que en español puede entenderse como el siguiente consejo: “aprovecha cada día, no te fíes del mañana”. Es una exhortación para que nadie deje pasar el tiempo vanamente; por el otro, puede referirse a disfrutar en tiempo presente cada acto de la vida, sin pensar en el futuro que es un periodo imposible de conocer, aleatorio e imprevisible.

Para los adultos mayores Carpe diem se debería transformar en un paradigma y en una consigna por la que hay que vivir cada día como si fuera el último, sin pensar en lo que traerá un mañana que es totalmente incierto, pues una enfermedad o un accidente o un hecho de corte similar puede cambiar nuestro destino de manera irremediable yrápidamente.


Carpe Diem especialmente para las personas mayores tendría que ser el motor de su vida. Disfrutar de cada momento que se vive, de la familia, de los amigos y de los pequeños placeres de la vida, sin hacer ningún tipo de planes a largo plazo.
Establecer un seguro para que la vida, en los últimos años, sea tranquila y no tenga complicaciones es cosa de jóvenes y las más de las veces no suele ser un criterio absoluto yde cumplimiento efectivo.


El concepto carpe diem fue muy utilizado durante el Barroco y en el Romanticismo, aunque también estuvo muy presente durante el Renacimiento, tres movimientos durante los cuales se lo tomó como base filosófica para la creación de múltiples obras.
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Re: GERONTOLOGÍA Y SOCIEDAD

Mensaje por Roana Varela el Mar Ago 22, 2017 3:56 am

La frase carpe diem obtuvo mucha popularidad a partir de la película Dead Poets Society (La Sociedad de los Poetas Muertos), un filme que tuvo como protagonista a Robin Williams y a Ethan Hawke, entre otros. El material, que fue distinguido con un Premio Oscar en 1990, muestra como un profesor de poesía (interpretado por Williams) intenta motivar a sus alumnos con este concepto latino, buscando un cambio en sus mentes promoviendo una actitud activa por parte de ellos.

Su sentido expresa que es necesario utilizar la razón y saber cómo enfrentar de forma anticipada las consecuencias que su cumplimiento supone. A edades avanzadas es conveniente rechazar absurdas tradiciones y recetas convencionales para vivir y generar iniciativas, tal como si uno fuera joven, pese a los achaques y la pérdida de las fortalezas necesarias y decidir seguir luchando con todas las fuerzas posibles por hacer lo que gusta y realizarse en el escenario social

¡Qué contraste entre lo que hemos sido y lo que somos como personas mayores! Siendo lo que ahora somos, conservamos todavía algunos rasgos significativos, útiles y funcionales de lo que fuimos. Nada somos, a cierta edad, que no provenga directa, fatal y consecuentemente de lo que ya antes éramos. Quedan dos opciones: resignarse, sin poder despejar la bronca y la desesperanza al asco de la degradación o proponerse no descartar la posibilidad de vivir cuanto y como sea posible, mitigando la corrupción, con algún tipo de renacimiento inventado en el que todo lo que se ha ido pueda volver aunque de otro modo.

Existir no es fácil ni cualquier cosa; hay que negarse a ser desplazado de la vida mientras no se esté formalmente muerto. Si existimos por dentro, que es existir de veras, sólo así podemos decir que estamos aún vivos. Si hemos merecido la vida y la hemos justificado, merecemos tener una salida honrosa hasta en la muerte; como siempre y pese a todo, allá vamos... Los adultos mayores deben considerar válidos sus derechos y reclamar los respaldos necesarios y estimular la fuerza personal para reivindicarlos.

Es mejor ser amigo de la sociedad pero conviene descreer de la institucionalización de los problemas y necesidades; las relaciones entre todos se basa en la cuota disponible de la capacidad de amar que se tenga y de la manía de salvarse junto a y con los demás. La vida nos necesita a todos en el servicio de ser yde dar. Aunque nos demos cuenta los mayores que estamos excluidos de cualquier supuesta tierra prometida ahora, que somos viejos, por fin podemos, en parte, sacudirnos la normativa universal, la ley, la timorata rutina, la vergonzosa adhesión y aceptación sin protesta de normas y más normas, la vigilancia, la censura, el sometimiento, la coacción, el manipuleo, el castigo; por fin, ahora, podemos rechazar el lastre que nos abrumó durante tantos años.

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Re: GERONTOLOGÍA Y SOCIEDAD

Mensaje por Roana Varela el Mar Ago 22, 2017 3:58 am

Ahora, solemos ser viejos afables, damos la impresión de tener cierta cordura y ya no tenemos una razón esclavizada; somos mucho más libres gracias a la edad yestamos dispuestos más veces a decir “no”. No es necesario ni conveniente ser viejos demasiado normales, demasiado sensatos, demasiado sumisos y agradecidos aunque muchas veces nos condenen a la soledad sin darse cuenta que la vida es una trama “de polvo, tiempo, sueño yagonía”. Hay que desechar la piedad morbosa por nuestros propios males y no jugarse una carta o varias cartas para quedarnos si, de todos modos, nadie se va a quedar...

La vanidad, que es la última forma de optimismo, conviene abandonarla y dejarla en el olvido. Nada ahora es para los mayores urgente, inminente, importante, impostergable; salvo este hermoso sol de esta tierra y el afecto de los que nos rodean. La única injusticia que nos debe preocupar es la que no nos deja ser como queremos y nos den menos de la mitad de lo que necesitamos “ahora” para vivir. Los viejos ya no son peligrosos para nadie salvo para sí mismos; todo el daño que les correspondía hacer ya está cumplido y el haberlo hecho, aún sin intención, sigue desmoralizando a la mayoría. Estamos al borde de ser definitivamente olvidados, lo que conviene es reunirse con uno mismo y no renunciar a seguir la búsqueda, aunque al final, esté el silencio.
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