EL AMANECER DE LA POESIA DE EURIDICE CANOVA Y SABRA
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LA DIVINA COMEDIA: EL INFIERNO: CANTO XXII

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Mensaje por Marcela Noemí Silva el Mar Dic 10, 2013 3:24 am

LA DIVINA COMEDIA: EL INFIERNO: CANTO XXII Divina10



LA DIVINA COMEDIA: EL INFIERNO: CANTO XXII

Yo he visto a caballero levantar campo,
pasar revista, comenzar asalto,
y otras veces batirse en retirada;

correrías vi en vuestra tierra,
¡Oh aretinos! y los vi incursionando,
herir en los torneos, y correr en justas;

ora con trompetas, ora con campanas,
con tambores, y señales de castillos,
con costumbres nuestras y con extrañas;

mas antes nunca con corneta tan rara
vi a caballero mover los peones,
ni nunca nave a señal de tierra o estrella.

Íbamos nosotros con los diez demonios
¡Ay que fiera compañía! Mas en la iglesia
con santos, y en la taberna con glotones.

Pero toda mi atención se dirigía a la empega,
a fin de ver del círculo todo su espacio,
y la gente que era allí escaldada.

Como los delfines, cuando hacen señas
al marino con el arco de la espalda,
que se apresuren a salvar el barco,

de igual manera, por aliviar la pena,
sacaba alguno de los pecadores el dorso
y se ocultaba en menos que destella un rayo.

Y como a la orilla del agua de un charco
están las ranas con la trompa fuera,
ocultando las patas, y la parte gruesa,

así estaban por todos lados los pecadores;
mas en cuanto Barbariccia se acercaba,
se retraían veloces bajo el hervor.

Yo vi, y aún mi corazón se conturba,
a uno retardarse, como en el charco sucede
que una rana queda afuera y otra se oculta;

y Graffiacane, que le estaba más cerca,
lo ensartó por la embreada cabellera,
y lo sacó fuera como se pesca una nutria.

Yo conocía ya de todos el nombre,
pues los registré cuando fueron elegidos,
y cuando entre sí se llamaban, miraba cómo.

¡Eh Rubicante! ¡Muévete y plántale
el garfio en la espalda, y desuéllalo!
gritaban todos juntos los malditos.

Y yo: Maestro, haz, si puedes,
que averigües quien es el desgraciado
caído en manos de sus enemigos.

Mi Conductor se acercó a su costado,
y demandóle de dónde fuese, el cual repuso:
Yo en el reino de Navarra nací.

Mi madre, que me puso al servicio de un señor,
de un mezquino me había engendrado,
destructor de sí mismo y de sus cosas.

Después fui cortesano del buen rey Tebaldo:
Y allí me dediqué a timar con sus favores
de lo que rindo razón en este caldo.

Y Ciriatto, a quien de la boca salía,
como a puerco, de ambos lados colmillos,
le hizo sentir lo bien cómo uno solo hería.

Entre malos gatos hacía caído el topo;
pero Barbariccia lo encerró en los brazos
y dijo: Quedaos allí, mientras lo ensarto.

Y volviendo a mi maestro el rostro
díjole: Pregunta aún si más deseas
saber de él, antes que otro lo aniquile.

Mi Conductor entonces: Dime pues, de otros reos
¿Conoces a alguno que sea latino
bajo la brea?. Y aquel: De alejarme vengo

poco ha, de uno que fue de allá vecino.
Ojalá estuviera como él aun cubierto,
y sin temor ni de uñas ni de arpón.

Y Libicocco: Demás le hemos permitido,
dijo; enganchóle el brazo con el arpón
y tan fuerte, que se llevó el antebrazo.

Draghignazzo también vino a golpearle
en las piernas; pero el Decurión en jefe
calmo los miró en torno con mal fruncido ceño.

Cuando ellos un poco calmados se hubieron,
a aquel, que aún miraba su muñón,
preguntó mi Conductor sin demora:

¿Quién es aquel del que mal dejaste
abajo para tú venir a flote?
Y él respondió: Fue fray Gomita,

el de Gallura, vaso de todo fraude
que tuvo a los enemigos de su dueño en la mano,
y así hizo con todos que todos le alabaron.

Tomó el dinero y los dejó indultados,
como él mismo dice; y de otros encargos
prevaricador fue y no pequeño, mas soberano.

Lo frecuenta don Miguel Zanche
de Logodoro; y a conversar de Cerdeña
no se cansan nunca sus lenguas.

¡Ay de mi! Ved al otro que rechina,
hablaría más, mas mucho temo
que se preparara a rascarme la tiña.

Y el gran jefe, volviéndose a Farfarello,
que desorbitaba los ojos por lacerar,
dijo: ¡Quédate a un lado, pájaro malvado!

Si más queréis ver o escuchar,
recomenzó el espantado preso,
haré venir a toscanos o a lombardos,

pero que Malebranche apartado se mantenga,
y que la venganza de ellos no teman:
y yo, quedándome en este mismo sitio,

por uno que yo soy, siete haré venir,
con un silbido, como es nuestro uso
cuando alguno se sale afuera.

Cognazzo levantó el hocico al oírlo
meneando la cabeza y dijo: ¡Mira que picardía
ha maliciado este para de nuevo sumergirse!

Mas él, de quien las trampas eran gran riqueza,
respondió: Malicioso soy en demasía
cuando me busco a mí mismo mayor tristeza!

Alichino no se contuvo y retrucando
a los otros, le dijo: Si tú te caes,
no vendré detrás de ti al galope,

antes agitaré sobre la pez las alas.
Quédate en la orilla, y que el ribazo sean tu escudo,
y veremos si tú solo más que nosotros vales.

¡Oh tú que lees! Verás ahora una lidia nueva;
volvieron todos la vista a la otra orilla,
y primero, el que a ello más se oponía.

El navarro aprovechó bien el tiempo
afirmó sus pies en tierra, y en un momento
saltó, y del intento de ellos libróse.

Todos quedaron de culpa contritos,
pero más aquel que fue la causa del defecto;
con todo se levantó gritando: ¡Ya te tengo!

Mas le valió poco, pues las alas al sospechado
no pudieron alcanzar; aquel se mandó abajo,
y este encarriló hacia arriba su vuelo:

no de otro modo, de inmediato el pato,
cuando se apresta el halcón, se sumerge,
y este remonta furioso y fatigado.

Irritado Calabrina por la burla,
volándole detrás lo contuvo, deseoso
que el otro escapara para armar riña;

y cuando el perdulario desapareció,
volvió los garfios a su compañero,
y lo aferró sobre la fosa;

mas el otro, buen ave de rapiña,
lo prendió en sus garras, y ambos
cayeron en medio del hirviente estanque.

El calor los separó de inmediato;
pero intentaron ascender en vano,
tanto sus alas estaban enviscadas.

Barbariccia, con los demás, dolido,
a cuatro hizo volar de la otra orilla
con todos sus arpones, y muy rápidamente

de aquí, de allá, bajaron a ese puesto
y tendieron sus garfios a los empegados
que estaba cociéndose en la costra.

Así enmarañados los dejamos

Dante Alighieri


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Mensaje por sabra el Miér Abr 20, 2016 1:44 pm


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Mensaje por Admin el Miér Nov 22, 2017 6:34 pm

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